viernes, 17 de abril de 2009

Julián Centeya, otro viejo sabio

Me quedé enganchado con Ardizzone y me vino a la cabeza una frase del gran Julián Centeya que le habla en uno de sus versos a un compadre "en el nombre del penúltimo presenciador del alba"... y sigue. Lo quieren escuchar ustedes, se llama así Compadre y está en esta genial página de El Ortiba. Además hay otra perlitas.

miércoles, 15 de abril de 2009

Conozcan algo del gran Osvaldo Ardizzone

Yo lo conocí a través del programa en el que participo en Radio Nacional, La Fonola. Lo quiero compartir con ustedes en este texto de su autoría, ahí va...

(Por Osvaldo Ardizzone).- ¿Por qué es que corre tanto usted, señor? ¿No ve que arriba hay un cielo azul y un rebaño de nubes de algodón y abajo esa muchacha de vestimenta azul con los ojos cargados de aventura? ¿Por qué es que usted se apura tanto, señor? ¿No ve que anda la vida?

Juan… Ya estamos al borde del Borda… De tanto correr, no vemos ni medio. La vida, el tiempo, se te piantan como los árboles del camino al paso del tren…
De purrete, cuando iba sentado a la ventanilla, en la aventura ferroviaria de un tren que me parecía de juguete, no me podía explicar ese vértigo de los durmientes que se desplazaban como si quisieran atraparme, ni de esos árboles que se me iban quedando atrás. En esos años en que nunca supe qué era la prisa, la urgencia, los objetivos, las metas, eso de aprovechar el tiempo.
En cambio, ahora me atemoriza, me desconcierta, esa descontrolada y ambiciosa necesidad de llegar, de ganar, de alcanzar, de poder, en esa angustiante alternativa del ahorro o nunca…
¿Te acordás, Juan de aquellas caminatas sin rumbo por las calles quietas del atardecer, charlando de cualquier cosa, de nada quizá, de todo, tal vez, pero con el tiempo para mirarnos a los ojos, para conocernos por dentro, para cambiarnos las esperanzas limpias, los sueños de alas cortas…? Para recalar en el estaño de un boliche de gente laburante y compartir las pausas de un aperitivo mientras en la vitrola, ya casi afónica, se molía un tango de Homero en la voz de Florentino, del Gordo Troilo…
Para tirar la bronca contra el capataz ortiva, para “perderse” un rato discutiendo si el bocho del maestro Pedernera andaba por ahí con la elegancia del Huevo Pontoni… Para irse a paso lerdo, tarareando los versos de Romance de Barrio… Puteando, por ahí, contra la vida, pero queriéndola a tu manera, al menos con el techo seguro, con un fin de mes sin angustias, sin berretines de hacerte rico, sin soñar con el BMW, ni la pantalla color…
Escuchando a ese colifa lindo que hacía versos de amor o dedicados a la amistad, discutiendo si había sido mejor Alem que Alfredo Palacios, mientras no faltaba aquel piantao de la Constitución que te recitaba de memoria el Artículo 14… ¿Te acordás? Yo casi me lo olvidé… “Nos, los representantes del pueblo de la Nación Argentina, reunidos en Asamblea General…” ¿Sabés, Juan, que siempre me sacaba un 10 en Instrucción Cívica con el profesor Javier López que era un gran camarista, según nos decía a los alumnos…?
Se acabó, Juan. El país, desgraciadamente, es Nimo, sí, el periodista, el Crítico Nº 1, Guillermo Nimo. El país es Nimo bailando un tango por televisión en un lamentable grotesco dirigido por los abnegados apóstoles de nuestra música ciudadana… El país es un campeonato de furcios organizado por Gerardo Sofovich para luego concluir en una apasionada rueda final entre los más famosos “furcistas” del país, hasta consagrar al rey del furciómetro.
¿Y todos nosotros, qué? Resignados miembros de la desamparada gilada que juegan apuestas a ver quién gana, en tanto, detrás de las bambalinas, los amos del divertimento ligero, frívolo, ni siquiera humorístico, siguen preparando redes, siguen armando tramperas para ingenuas y mansas palomitas torcazas… El país es Guillermo Nimo es la polémica en el bar asombrado con su seleccionado exclusivo. El país es la comicidad repetida ya “imbancable” de un Minguito que apenas si es una mueca del analfabetismo que invade el país… El país es la Albinoni “encontrándose” detrás de un árbol un director de financiera con una pasaje de avión y la promesa de un viaje de negocios al estrecho del Bósforo… El país es la quiniela disfrazada que se vende por radio. El país es el garito legalizado donde se puede “escolasear” carrera por carrera como en los años pecaminosos del “demócrata” Barceló. El país es el fútbol triste de todos los domingos, el fútbol triste de la selección campeona del mundo, los embargos que persiguen a Boca, la investigación privada a Consoli, la neurosis de Maradona.
El país es este miedo que nos agobia con tanta inseguridad, con tantas incertidumbres, con tanto desconcierto. El país es el purrete que extiende la mano en el tren, en el subterráneo, es el vecino de mi casa cuya mujer vende mercadería que fueron el precio de su despido, después de treinta años de trabajo. El país es el discurso del capitán de ingenieros Álvaro Alsogaray, ex ministro de economía, para explicar las causales del deterioro de nuestra balanza de pagos.
El país es la gente que corre por las calles de nuestro Wall Street de diez de la mañana hasta las cuatro de la tarde, especulando con el dato que le viene de buena procedencia, jugándose la vida al alza del dólar, comprando, vendiendo, gastándose el alma, los sueños, a esa fiebre de la moneda verde, que es la única que le proporciona una esperanza, aunque sea sórdida. El país es el lenguaje esóterico del bono, de las tasas de interés, de la tablita, del complejo Yaciretá, del producto bruto…
El país es una pena, Juan, una gran pena…
Fuente: Portal de la UTBBA

viernes, 10 de abril de 2009

Tildados en Radio File

Perdonen que insista con esto, pero quiero que se lo graben. Todos los sábados y domingos, con repeticiones a las 13 y 18 hs., sale el programa de la radio de archivos que se dedica a rescatar errores, furcios, actos fallidos y frases desafortunadas de los medios. Ingresen acá y escuchen no sólo Tildados, sino toda la programación de Radio File que además tiene la mejor música.

martes, 7 de abril de 2009

El Esquizonauta y Protometálico, dos libros fabulosos


A pesar de la falta de tiempo para postear, sepan disculpar los queridos amigos que siempre se dan una vuelta, esta vez me hago unos minutitos para recomendarles unas lecturas alucinantes. Sí, se trata de un amigo, pero eso no quiere decir nada. Resulta que Néstor Morosetti es un escritor de la puta madre. Lo conocí en un quinto año que hice a la noche en el La Salle de Ramos Mejía para terminar el maldito secundario. Lo vi sentado cerca mío, barbado, con la mirada perdida y unos ojos azules singulares. Entablamos amistad rápidamente y nos propusimos formar un grupo de música. Así con otro amigazo, Hernán Galiano conformamos lo que se llamó Shiva, una banda que hizo su pequeña historia en el oeste bonaerense. A pesar de que luego Néstor partió hacia otros destinos, siempre seguimos vinculados como hasta ahora. Como me dijo él una vez, somos hermanos espirituales. Hoy desde el Palomar profundo Néstor sigue escribiendo y cada vez se supera más a sí mismo. Hace poco se ha "informatizado" y gracias a la web sus textos están al alcance de todos. Les dejo sus blogs para que bajen o apaguen las luces y disfruten. Uno es El Ezquizonauta, como su primer libro, y el otro, Protometálico, escritos que pueden encontrar en algunas librerías de la calle Corrientes. Acá está ofrecido en Cúspide. Lean a mi querido hermano, yo sé lo que les digo, no se van a arrepentir.

domingo, 5 de abril de 2009

Carta de Jorge Lanata a los lectores de Crítica a modo de despedida

Hace muchos, muchos años decidí vivir de acuerdo a lo que pienso. Vivo, entre otras contradicciones, la de levantar empresas sin decidirme a ser un empresario: no creo que el dinero otorgue la razón, ni siquiera que sea un mérito tenerlo. Siempre me causó gracia esa costumbre que lleva a los demás a felicitar al dueño de un auto o una casa nueva, “Te felicito”, dicen. Nunca te felicitan por tener una idea. Dirigir un diario exige no sólo luchar para captar lectores, tener buenas notas, comunicarlas con ingenio, pelearse con los otros medios, el poder, etc., sino también desvelarse por la distribución, el costo del papel, los ajustes de salarios, la falta de publicidad, las estrategias de crecimiento, los bancos y las cuentas. Comencé esta empresa con un veintiocho por ciento de su propiedad y después de volver –otra vez– a vender una casa y poner mis ahorros pero el vértigo del primer año paralelo al crecimiento del proyecto, llevó a que el necesario aporte del resto de los socios redujera mi participación a un 5%. Una empresa, claro, no sólo depende del dinero para comenzarla, sino del flujo para mantenerla mientras se estabiliza. Vivo de mi trabajo, no tengo capital y realmente no soy útil en la desgastante pelea entre quienes disponen del dinero y quienes lo gastan en la producción. (Carta completa)
Fuente: Crítica de la Argentina

sábado, 4 de abril de 2009

Recrudecen despidos en El Mercurio y en otros medios chilenos y extranjeros

El Mercurio de Santiago “desvinculó” a 34 periodistas en las últimas dos semanas, incluyendo a Raquel Correa, Blanca Arthur y Mauricio Carvallo, figuras antiguas en el diario de Agustín Edwards. La empresa despidió en total a unos 130 trabajadores, incluyendo personal técnico y administrativo, que se estima aumentarán a 200 en los próximos días. A estos últimos despidos deben sumarse otros 41 acaecidos antes en El Mercurio de Valparaíso, 30 personas en noviembre-diciembre de 2008 y otras 11 en lo que va del año 2009. (Nota completa)
Fuente: Felap

viernes, 3 de abril de 2009

Jorge Lanata renunció a la dirección del Diario Crítica

La noticia comenzó a circular desde temprano: Jorge Lanata había renunciado a la dirección del diario Crítica de la Argentina. En diálogo con allegados al fundador de Página/12, Perfil.com constató que el periodista no dirigirá más el matutino que sale desde hace algo más de un año.
Lanata vendería el 5% de sus acciones al español Antonio Mata (ex titular de Aerolíneas Argentinas y dueño del mayor paquete accionario del diario). El periodista no habría llegado a un acuerdo con los nuevos propietarios (desde noviembre pasado) acerca del presupuesto periodístico necesario para el funcionamiento de Crítica de la Argentina. Sin embargo, seguiría escribiendo en el diario dos veces por semana.
De esta manera, se disuelve la junta accionaria que formó parte de la fundación del diario. Primero se fueron el ex juez Gabriel Cavallo y el abogado Roberto Jacoby, mientras que ahora le tocó el turno a Lanata. Mientras tanto, los trabajadores del diario esperan novedades sobre quién reemplazará al creador de Día D, que volverá a la televisión por Canal 26.
Fuente: Perfil.com