viernes, 21 de junio de 2013

Fallo en la Unión Europea: Google no está obligado a borrar datos

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea se ha pronunciado sobre el alcance del derecho a la cancelación de datos en internet en un caso que enfrenta a la Agencia de Protección de Datos con Google. Según Bruselas, el buscador no tendrá obligación de borrar contenido a petición de un usuario. Este martes 25/06 ha anunciado sus conclusiones Nilo Jaaskinen, el abogado general de este organismo y, a pesar de que no son vinculantes, los expertos coinciden en que en casi todos los casos van en sintonía con la sentencia final. Jasskinen ha explicado que Google está sujeta a la legislación de la UE sobre privacidad pero no está obligada a borrar la información sensible de su índice de búsqueda. El letrado ha argumentado que las empresas que operan en la UE deben cumplir con la legislación de protección de datos de cada país, pero que no se puede obligar a eliminar contenidos producidos por otros. "Hoy en día, la protección de los datos personales y de la privacidad de las personas físicas ha adquirido una importancia cada vez mayor. Cualquier contenido que incluya datos personales puede ponerse a disposición de manera instantánea y permanente en formato digital a nivel mundial. Internet ha revolucionado nuestras vidas al eliminar las barreras para la difusión y la recepción de información y ha creado una plataforma para diversos servicios de la sociedad de la información que beneficia a los consumidores, a las empresas y a la sociedad en general. Ello ha hecho surgir una serie de circunstancias sin precedentes, en las que tiene que establecerse un equilibrio entre diversos derechos fundamentales", ha anunciado Jaaskinen en sus conclusiones. El abogado ha recordado además que Google, en su actividad de búsqueda de información "trata datos personales", pero opina que "no se puede considerar al proveedor de servicios responsable del tratamiento, sino a los editores. Al respecto, el despacho de abogados Abanlex ha reconocido a Teknautas que esto significará que en muchos casos se pueda producir un desamparo del ciudadano ya que algunas páginas webs están abandonadas y no tendrán a quién dirigirse. Por su parte, Google ha manifestado su opinión tras conocer las opiniones de Jaaskinen: "estamos muy contentos porque el abogado general haya apoyado nuestra opinión de que suprimir información legítima y legal equivaldría a una censura". Una ley obsoleta que es necesario cambiar Jaaskinen ha reconocido también en sus conclusiones que la actual directiva europea encargada de regular este tipo de litigios, está obsoleta. "La presente petición de decisión prejudicial se ve afectada por el hecho de que, cuando la Comisión elaboró la propuesta de Directiva, internet, en el sentido actual de World Wide Web, no existía, ni tampoco existían motores de búsqueda", ha explicado. "En 1995, el acceso generalizado a la red era un fenómeno novedoso. Hoy en día, casi dos décadas después, el volumen de contenido digitalizado disponible online se ha multiplicado exponencialmente. Está claro que el legislador comunitario no previó la evolución de internet hacia un almacén global y exhaustivo de información a la que se accede, o se busca, en todo el mundo", ha añadido. La Directiva 95/46/CE del Parlamento Europeo y del Consejo es la normativa en la que el TJUE se va a fijar para resolver el caso. El problema es que es del año 1995 y no está pensada para buscadores. Algo que se puede apreciar en distintos puntos como por ejemplo en el que define el tratamiento de datos o en la necesidad de que la compañía tenga la sede en territorio europeo para poder aplicar el derecho nacional. Precisamente por todo esto, actualmente se está produciendo una discusión en el Parlamento Europeo para desarrollarla y solventar, de esta forma, sus posibles deficiencias. Un litigio con muchos años de historia En 1998 el diario La Vanguardia publicó, en su edición de papel y a instancias del Ministerio de Trabajo, una relación de subastas judiciales públicas derivadas de distintos embargos, entre las que figuraba el nombre de Mario Costeja González. Cuando el periódico digitalizó su hemeroteca, esta información apareció en Google. Entonces, Costeja contrató al despacho de abogados Abanlex que, tras reclamar al diario y al buscador la retirada del contenido, denunciaron los hechos a la Agencia de Protección de Datos. La Agencia de Protección de Datos estimó que la publicación de La Vanguardiase amparaba en el derecho a la información y entendió que, en este caso, no había ilícito. El buscador, sin embargo, no corrió la misma suerte. El organismo español instó a Google España y Google International a que eliminasen el contenido. Pero el gigante de internet no retiró ningún enlace aduciendo que tan sólo es un intermediario y que, en todo caso, la responsabilidad es de los editores. Los de Mountain View recurrieron a laAudiencia Nacional, que finalmente planteó al Tribunal de Justicia de la Unión Europa (TJUE) nueve cuestiones prejudiciales para que resolviera el caso en Luxemburgo.

Fuente: Urgente 24

domingo, 16 de junio de 2013

Poder, fraude y secreto en el Grupo Bilderberg


En un hotel de superlujo, a pocos kilómetros de Londres, se recluyen, desde el jueves 6 y durante cuatro días, los grandes líderes de Occidente. Se trata de financistas, políticos y banqueros que se ganaron el apelativo de “los amos del mundo”. Rodeados de un inexpugnable blindaje de secreto y misterio, los 140 invitados a la reunión anual del Club Bilderberg sesionan este año en la localidad inglesa de Watford. Entre los invitados al foro anual se destaca la presencia de varios directivos vinculados a fiascos bancarios. Bilderberg no es una conspiración. No se trata de una sociedad secreta. Tampoco es un mundo de fantasía cartesiano en el que se imponen intenciones aisladas de individuos concretos en lugar de procesos. Um ejemplo: ellos conocían desde 10 meses antes la fecha exacta de la invasión de Irak; también lo que iba a pasar con la burbuja inmobiliaria. Con información como ésa se puede hacer mucho dinero en toda clase de mercados. Se trata de un club de poder y de saber. Más que una realidad conspirativa, Bilderberg es un medio para reunir y alinear a las instituciones financieras más poderosas y depredadoras de todo el panorama económico mundial. Y, hoy por hoy, esta combinación de intereses es la peor enemiga de la Humanidad. En el pasado, la parte que mayor escándalo produjo fue que estaba muy poblada por personas del viejo aparato nazi que huyeron después de la Segunda Guerra Mundial y se los empleó para convertirse en un núcleo duro de la Guerra Fría contra la Unión Soviética y las estructuras en Occidente. “No hay agenda detallada, no hay resoluciones, no hay votaciones, ni declaraciones”, señala el portal del club, que describe las discusiones como “privadas e informales”. La reunión de este año es, sin embargo, algo ¿aunque solo algo? menos secreta de lo habitual. Se ha divulgado, por ejemplo, la lista de invitados, que se albergan en The Grove, una residencia campestre victoriana, con 300 acres de tierra y campos de golf. Es una reunión anglo-occidental europea-norteamericana, con participantes de 21 países occidentales (es decir Europa Occidental, EE.UU. y Canadá). Con la excepción del ministro de Finanzas polaco nacido en Gran Bretaña, Jacek Rostowski, no hay participantes de Europa Oriental, los Balcanes, Asia, Latinoamérica, África y Medio Oriente (con la excepción de Turquía). El anfitrión es el ministro de Finanzas británico, que hasta ahora ha estado tan errado como una pitonisa en los pronósticos sobre el crecimiento de la economía británica. La idea tras cada encuentro Bilderberg es la creación de lo que ellos llaman “la aristocracia de propósito”, entre elites europeas y norteamericanas con vistas a gestionar el planeta de la mejor forma posible. En otras palabras: la creación de una red global de carteles gigantes, más poderosos que cualquier nación de la Tierra, destinados a controlar las necesidades vitales del resto de la humanidad. En otras palabras, tal como preguntó George Ball, que por aquel entonces era secretario de Asuntos Económicos con John F. Kennedy y Johnson en la reunión del Club Bilderberg en 1968: “¿Dónde se encuentra la legitimidad para que directivos de corporaciones puedan tomar decisiones que afecten tan profundamente a la vida económica de naciones ante cuyos gobiernos su responsabilidad es limitada?” Los miembros del Club Bilderberg tienen gran responsabilidad en esta crisis, como en tantos otros acontecimientos anteriores. O así lo afirma el ruso canadiense Daniel Estulin, autor de La historia definitiva de El Club Bilderberg (Ediciones del Bronce/ Planeta), texto del que lleva vendidos más de dos millones de ejemplares en todo el mundo. Entre los participantes de Bilderberg se cuentan los máximos dirigentes de instituciones como el FMI y el Banco Mundial, la Reserva Federal y el Banco Central europeo, la CIA y el FBI; primeros ministros europeos y líderes de la oposición; y presidentes de las cien mayores empresas mundiales, como Coca Cola, British Petroleum, JP Morgan, American Express y Microsoft. Entre los banqueros se destacan David Wright, vicepresidente de Barclays; J. Michael Evans, vicepresidente de Goldman Sachs; Douglas J. Flint, presidente de Grupo de HSBC; Peter D. Sutherland, presidente de Goldman Sachs International; Edmund Clark, presidente y director ejecutivo de TD Bank Group, de Canadá. El establishment banquero suizo, que supervisa miles de millones de dólares en “cuentas bancarias cifradas”, está representado por el doctor Thomas Jakob Ulrich Jordan, presidente del Consejo de Administración de Schweizerische Nationalbank (Banco Nacional Suizo). Varias dimensiones del Nuevo Orden Mundial incluyendo la crisis económica global, las guerras en Medio Oriente, biotecnología, ciberguerra y seguridad interior se discutirán a puertas cerradas y los ministros asistentes –a título personal–, no están obligados a informar a sus gobiernos sobre las decisiones que allí se tomen. Según la periodista española Pilar Urbano, “para saber qué está ocurriendo con China o qué está pasando con la economía tienes que conocer lo que se ha dicho en sus reuniones”. Estas conclusiones se hacen difíciles de entender para el ciudadano común, según Daniel Estulin, porque “durante los últimos 50 años nos han dicho que la verdad está en el Washington Post y en El País y que lo que no aparece en los medios de comunicación de masas no son más que conspiraciones”. Sin embargo, la realidad estriba en todo lo contrario, en que es aquello que resulta cierto lo que no aparece en los medios. El mejor ejemplo, según Estulin, es el de la droga, “un negocio en manos de los más poderosos y que mueve, según la ONU, setecientos mil millones de dólares anuales. Para recaudarlos, procesarlos, moverlos y lavarlos hace falta que instituciones, bancos, servicios secretos y gobiernos presten su ayuda. Esa no es una cantidad que un sucio talibán o un señor de la droga colombiano puedan gestionar por sí solos”. El interés de Estulin por el Club Bilderberg se vio ratificado cuando encontró en sus documentos algunos conceptos que ya le eran conocidos. El abuelo de Estulin fue miembro del KGB y gracias a esa tradición familiar, que dice le ha proporcionado fuentes “en los servicios secretos más importantes del mundo”, oyó hablar de la destrucción de la demanda, una idea que volvió a encontrar en informes del Club de mediados de esta década, y que es el objetivo que se han marcado los verdaderos dirigentes del mundo. Según Estulin, “el telón de todo lo que pasa en el mundo es la energía. No hay sustituto para el petróleo: puedes tener paneles solares en tu casa pero para mover la industria estadounidense necesitas petróleo; para la agricultura y la ganadería necesitas petróleo; para los transportes hace falta petróleo. Y éste se agotará en 30 años. El mundo sólo tiene reservas para ese tiempo. Dada la escasez de combustible, dentro de unas décadas no habrá posibilidad de supervivencia más que para una parte limitada de la población mundial. Por eso están intentando destruir la demanda y reducir la población”. El objetivo final de estos grupos, según Estulin, es crear una empresa mundial cuyo poder esté por encima de los diferentes gobiernos del mundo. Y para ese propósito hay dos cosas que les estorban. La primera, el Estado-nación: “Con las instituciones internacionales como la UE y con los tratados de libre comercio, están eliminando todo poder nacional, con lo que evitan intermediarios”. La segunda, la clase media: “Para que Rockefeller pueda tener su energía la clase media tiene que desaparecer”.

Fuente: Walter Goobar para Infonews

sábado, 15 de junio de 2013

Construirán en Puerto Madero el rascacielos más alto de Sudamérica

El Grupo Sutton, dueño de los hoteles Alvear, Alvear Art y, desde hace dos meses atrás, del Plaza, acaban de comenzar a construir una torre en Puerto Madero que será el edificio de residencias más alto de toda Sudamérica. Sobre la calle Azucena Villaflor 559, en el Dique 2, el edificio contará con nada menos que 56 pisos en 235 metros de altura, lo que equivale a tres veces y media la longitud del Obelisco. De esta manera, superará además al hito más alto de la Argentina, hasta el momento la Torre Espacial del Parque de la Ciudad, de 200 metros, o 228 metros si se incluyen las antenas. Con u$s 130 millones de inversión, financiados con fondos propios del Grupo Sutton, será el edificio de viviendas más alto de la región. Hoy se levanta una torre mayor en Santiago de Chile, bajo el nombre Gran Torre Santiago, a cargo de Cencosud, que tendrá 300 metros de altura y se posicionará como el más alto de América latina, pero será destinado a oficinas, y no a residencias. Como edificio en general, superará en Sudamérica además a las dos torres Parque Central, Oeste y Este, de Caracas, Venezuela, de 225 metros cada una, y a Torre Colpatria, de Bogotá, Colombia, de 196 metros. El Alvear Tower también será más alto que la torre Titanium La Portada, de Santiago de Chile, y que el Centro de Comercio Internacional, de Bogotá. Si se incluye a toda América latina, el edificio quedará por debajo de ocho rascacielos de Panamá, que sirven a fines mixtos (oficinas, hoteles o centros comerciales y viviendas). Las obras del Alvear Tower, a cargo de la empresa Criba –constructora entre otras de la Torre YPF, de las River View y los edificios Quartier, entre otras– ya se iniciaron. El edificio estaría listo para febrero de 2017. Alvear Tower contará con una superficie de 72.000 metros cuadrados (m2), con 56 pisos y dos niveles de subsuelos. Enfocado a residencias de alta gama, contará con 197 departamentos, siete monoambientes y 426 cocheras. Pese a que las obras recién se iniciaron, el 40% de las unidades ya fueron vendidas, a un promedio de nada menos u$s 7.500 el m2, según datos de la empresa BDA Realty, que comercializa las viviendas. El Grupo Sutton evalúa si aceptará los Cedin como parte de pago. Por el momento, el mismo grupo ofrece financiación para la compra en dólares de las unidades. La torre contará con servicios de lujo para los propietarios, como un salón para 120 personas, un Business Center, un Spa y gimnasio, piscina climatizada y otra exterior semi olímpica, además de una tercera para chicos. Ofrecerá sala de cine de alta tecnología, cancha de tenis, peluquería, cavas privadas, simulador de golf y ascensores de alta velocidad, entre otros. Además, contará con recepción y conserjería, room service, spa de mascotas, lavadero de autos, sala de juegos para chicos y adolescentes y juegos al aire libre, entre otros. Por su altura, la construcción de la torre será compleja. Criba usará un sistema de encofrado, auto-trepante, desarrollado por una firma especializada, para trabajar en estructuras de hormigón armado verticales y para ascender en la misma medida que la estructura lo hace.

Fuente: Cronista.com