domingo, 14 de septiembre de 2014

sábado, 13 de septiembre de 2014

Más de cien alimentos originarios están cerca de desaparecer

La Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA) alertó que más de cien alimentos originarios de la Argentina, la mayoría productos tradicionales de las distintas economías regionales, están en vías de desaparecer. El trabajo identificó diez productos locales en peligro de extinción: la hortaliza achojcha; las frutas ajipa, tomate de monte, chirimoya y pitanga; los tubérculos ulluco y añu; el licor de yatay; el arrope de algarroba y la miel de abejas meliponas. Estos datos fueron relevados por un grupo de docentes del centro de estudios que integran la Comisión Nacional del Arca del Gusto, de la Asociación SlowFood, que advirtió sobre la posible desaparición de unos 110 alimentos utilizados durante siglos por pueblos de distintas regiones del país. Docentes de la UBA, en especial de Agronomía, comenzaron a sumar nombres al listado, al tiempo que se solicitó su inclusión en el catálogo internacional denominado Arca del Gusto, que hasta ese momento contenía pocos alimentos de la Argentina. La gran mayoría corresponde a productos tradicionales de las distintas economías regionales, muchos de ellos producidos localmente y que no cuentan con la posibilidad de llegar al mercado de consumo. En este listado también se anotaron el arrope de uvas, típico de las provincias del Noroeste; el vino de la costa, que posee un carácter regional diferenciado por su sabor y aroma frutado; y el alfeñique, un derivado de caña de azúcar característico de la provincia de Tucumán, entre otros. El investigador de la cátedra de Sistemas Agroalimentarios de la FAUBA, Hugo Cetrángolo, consignó que desde el ámbito académico quieren “colaborar con los pequeños productores para que puedan llegar al mercado con alimentos artesanales de alta calidad”. “Buscamos acercarlos a los consumidores, para que se valoricen y se sigan produciendo”, sostuvo. Tras la tesis realizada por Aldana Gatti, rápidamente en el 2012 se logró completar un número de 32 productos con posibilidades de desaparecer, listado que hoy ronda los 110 alimentos identificados por regiones. En el caso de Misiones, por ejemplo, docentes de Agronomía de la UBA presentaron tres frutas nativas al Arca del Gusto: maracuyá, guayaba y granadilla morada.

Fuente: DyN

viernes, 12 de septiembre de 2014

jueves, 11 de septiembre de 2014

El gobierno de Macri ya clausuró decenas centros culturales

, mientras se Se estaba dando una clase gratuita de tango, inspectores del Gobierno porteño clasuraron nuestro espacio porque nuestra habilitación es para el `expendio de bebidas y comida`", describió a Télam Francisco, integrante de la cooperativa que desde hace un año gestiona "El Café de los Patriotas". Situado en el corazón de La Paternal (en Nicasio Oroño al 2200), el espacio funciona como mucho más que un café: "aquí se proyectan películas, se realiza debate político, se dan distintos talleres gratuitos y el objetivo no es comercial, sino el de generar una cultura popular", aseguró Francisco. Por su parte, Ayelén del centro cultural Compadres del Horizonte, ubicado en Parque Patricios y clausurado el 20 de junio, señaló que "no hay un marco legal para los centros culturales, por eso siempre van a encontrar una excusa para clausurarte, porque te miden bajo los parámetros de los locales comerciales y esto es otra cosa". "Existen algunos proyectos de ley que circulan pero lo que desde nuestro espacio vemos es que tampoco llegan a contemplar lo que es un centro cultural, sobre todo cuando están gestionados por organizaciones sociales y políticas", describe Ayelén. A pocos días de la clausura y mediante un comunicado, la Corriente Popular Juana Azurduy que gestiona Compadres, aseveró que "la ciudad es para los negocios inmobiliarios, es para la inmovilización ciudadana, es para el espectador/a cultural, es para desplazar a quienes no pueden ni quieren consumirla de la manera propuesta". La joven sostuvo que "por eso nuestra respuesta es política y no legal y estamos buscando adhesiones que pueden mandarse a prensajuana@gmail.com". La Casa de Teresa, un espacio ubicado en Villa Crespo, también fue clausurado hace 15 días: "Los centros culturales estamos dando este debate sobre si pelear o no por la habilitaciones, sobre si las podemos luego sostener económicamente, lo cierto es que como están dadas las cosas son inaccesibles para la mayoría de los espacios, donde sí se garantiza seguridad en términos del edificio". Vuela el Pez (Villa Crespo); el Centro Cultural Victor Jara (Parque Patricios), y otros cinco espacios, que prefirieron reservar su nombre, también fueron clausurados en estas últimas dos semanas. Debido a la diversidad de sus formatos, propuestas y orígenes (los hay independientes, de organizaciones sociales y de movimientos políticos) no existe un registro exacto de cuántos centros culturales funcionan en la ciudad. Una de las iniciativas en pos de una ley de centros culturales la lleva adelante el Movimiento de Espacios Culturales (MECA) (http://leymeca.com.ar/), que propone reunir 40.000 firmas para que el proyecto sea tratado en la Legislatura porteña.

Fuente: Agencia Télam

martes, 9 de septiembre de 2014

Según este cocinero "La Hamburguesa no se mancha"

El nuevo burger king , el nuevo rey de la hamburguesa se llama Pierre Chacra y tiene el simpático atributo de despreciar a buena parte del ambiente gastronómico. El no lo dice así, lo dice asá: “Hay que terminar con esa máquina de egos explotados. Conozco restoranes porteños en los que parece que te están haciendo un favor cuando te atienden. No da”. Un fulano que cocina y decide especializarse en hamburguesas puede ser un punk o un Picasso que a la vuelta de todo, del cubismo, del período Azul, de todo, dibuja la palomita de la paz con dos trazos. Pierre se la rebanca con los patys cool . Es imposible que en Palermo’s no te añadan ese pin (cool, glam, gourmet). “Empecemos por no decirle paty a mis hamburguesa, por favor te lo pido. Si me decís ‘dame un paty’, directamente no te atiendo”. Pierre vivió 12 años en Nueva York, usa los lentes de sol de Ryan Gosling y se peina como el cantante de Arctic Monkeys. Según su experiencia, nuestro país se encuentra completamente atrasado en materia de hamburguesas, y él y los suyos están dispuestos a pelear como quijotes contra todos los molinos de humo de la patria cocineril. “Supongo que hay algo desafiante en la actitud tratar de volver a imponer la hamburguesa en lugares gourmet, o en tratar de mejorarle la prensa. Estoy pensando en abrir una sucursal de Burger Joint en el Barrio chino, ¿cómo lo ves?”. Jajajajja!! “No te rías. A mí me interesa la carne de hamburguesa. Y me interesa ver qué puede pasar en un lugar tan hermético como el Barrio Chino (...) Estuve viviendo en los Estados Unidos y allí comprendí que la hamburguesa, más que una comida, es cultura. Y es mi plato preferido, claro. Pude seguir de cerca lo que es la cultura de lo que despectivamente se conoce como comida chatarra. Acá todavía estamos muy atrasados. Las mega cadenas son el primer paso de instalación. Algo brutal que no tiene nada que ver con lo que yo propongo. El paso siguiente, el mío, son los locales de hamburguesas más chicos donde la cantidad queda de lado de manera muy notoria y aparece ese cuco denominado calidad”. Hay que ser muy open mind para dimensionar con precisión lo que significa esta tarea ciclópea de reciclaje. Reciclar, reciclamos todos, pero Pierre es un kamikaze: en Palermo, en el circuito de los crutones y las ensaladas verdes que se pagan casi 100 pesos, Pierre abrió el local de la hamburguesa resignificada. Sí, en un planeta saturado de grasas, obesidad y sobrepeso, estamos ante un agente cárnico que le está borrando la sonrisa a la barra (brava) de cereal. Entre paréntesis, la sonrisa del vegano debería ser materia de debate, ¿no? Pierre se puso cara a cara con la hamburguesa. Un día la miró a los ojos y le dijo: yo te voy a sacar de esto . “Empecé siendo papero, el que pela papas. Ser papero es fundamental para el negocio de la hamburguesa. No voy a darte la receta de mis papas, pero si las probaste sabés que afuera son doradas y adentro, puré. Las papas son fundamentales en cualquier plato donde las pongas. Es automático: si metés una papa frita en un plato, la gente empieza por ahí. Y si la papa es buena, ya te predispone bien para lo que sigue”. Hace diez años Morgan Spurlock se pasó un mes entero tratando de saber como se descomponía su organismo engordado con hamburguesas en Super Size Me. El documental fue un corchazo en la sien de la comida rápida. “Yo como hamburguesas de mi local desde hace dos años. No te voy a recomendar que lo hagas todos los días, pero dos o tres veces por semana está muy bien (...) No, la verdad que no creo que haya que sospechar de ninguna maniobra del fanatismo vegetariano. No creo en esa clase de boicots. Pero tampoco es fácil demostrar que la hamburguesa, para empezar, es algo que se hace con carne, je . Te voy a decir algo que no me interesa que se difunda mucho. Yo le pongo bife de chorizo a la hamburguesa... A la calidad se le tiene que sumar creatividad y nunca tomar atajos. Los ingredientes son todo”. Pierre, ¿quién más se sienta en la mesa chica de la hamburguesa top? “Creo que en la cabeza de mucha gente está instalada la idea de que esta comida es berreta. Cuando abrimos no venía nadie y hubo que aguantar. Fueron meses duros... No puedo hablar de antecedentes importantes, sí de algunos colegas que vienen al local para hacer espionaje de nuesto laburo. No es algo que me moleste. Lo digo en serio. El secreto principal es el cariño. La hamburguesa se puede hacer con cariño, con amor. Si la cuidamos, la hamburguesa va a estar en el podio de los platos tradicionales de la Argentina, junto al chori y la milanesa. Acordáte”.

Fuente: Clarín

lunes, 8 de septiembre de 2014