viernes, 31 de octubre de 2014
jueves, 30 de octubre de 2014
Fabio Alberti atiende su propio puesto de comidas rápidas en San Isidro
Por los parlantes suena cumbia y los comensales buscan una sombra para refugiarse del calor. Familias y grupos de jóvenes se acercan en busca de una “Boluda completa” o una “Fasulo con hongos” y no se sorprenden de que alguien famoso los reciba. “No soy Marilyn Monroe, la gente llega y me ve como algo normal, no es tan estrafalario”, cuenta Fabio Alberti sobre el puesto que funciona los sábados a la noche y los domingos al mediodía en el Bajo San Isidro.
“El Puesto de Fabio”, atendido por su propio dueño, es la forma que tomó un viejo deseo de Alberti: consiguió un tráiler y lo estacionó en un amplio predio en la calle Roque Sáenz Peña, a media cuadra de la costa y trajo su propia bohemia a la zona. “Mi propuesta es la de comer rico, barato y distendido. Estoy encima de las luces, la música y soy el creador del concepto cabechic, el chic cabeza”, explica el humorista mientras anuncia la salida de una “Beto Tony” con fritas.
Las hamburguesas –con queso, panceta, hongos o queso brie, según el personaje-, responden a un gusto culinario del humorista, casi una toma de principios. “Soy argentino, me gusta la carne y tengo una guerra a full con los veganos. Por ahora es dialéctica, pero quiero a ver quién gana una pelea entre pata de lechón y lechuga”, ironiza Alberti, y se pone un poco más serio. O eso parece. “No les creo nada, y me molesta que usen a los hijos de conejillos de indias. Los hacen andar descalzos porque son de la escuela Waldorf. ¡Pónganles zapatos y déjense de joder!”.
El primer paso de Alberti en el rubro gastronómico fue la salsa de tomate Peperino Pómoro, que pasó las fronteras del puesto y se consigue en algunos supermercados. “Es una idea que tenía hace mucho tiempo, a raíz de la movida que hizo Paul Newman cuando sacó su salsa. Todos estos proyectos culinarios y estrafalarios son a partir de ser coherente conmigo mismo. Soy muy mal comerciante, nunca firmé un buen contrato y siempre me cagaron. Hoy de repente vendo hamburguesas y salsa de tomate, gano plata y lo disfruto porque lo hago de corazón”, cuenta el humorista mientras un muñeco del mismísimo Peperino lo vigila desde el mostrador.
Alberti tuvo un nivel alto de exposición en los tiempos de Cha cha cha y Todo x 2 $ -programa en el que compartió carel con Diego Capusotto y con el que obtuvo un Martín Fierro- que lo encasillaron en el lugar del humorista de culto. “La popularidad por suerte nunca me llegó, aunque sí fuimos pioneros de un montón de cosas. El humor en la televisión de los 90 remite a Cha Cha cha. Esa cucarda la ganamos nosotros, los que vinieron después, que hagan lo que quieran”, dice Alberti y cierra su puerta a una posible reunión. “La gente puede pedir lo que quiera, pero cambió todo, los tiempos, la tele y cambiamos nosotros también. Eso no existe más y está buenísimo que así sea”.
Alejado de la tele también como espectador, el humorista sólo ve Disney Junior y al River del Muñeco Gallardo, que lo tiene enloquecido. “Es tremendo, el Real Madrid juega como River, no al revés. Roban la pelota y llegan rapidísimo al área rival con un montón de gente. ¿Sabés cuánto hace que River no jugaba así?”, se entusiasma Alberti y dice disfrutar de estas pequeñas cosas, lejos de las grandes luces. “Hoy me fui a comprar el bebedero para picaflores, y que venga uno a tomar agua es lo mejor que me puede pasar. Hace tiempo que estoy afuera de todo, soy un outsider, pero nunca busqué la exposición. No la quiero ni al sol”.
Fuente: Infonews
miércoles, 29 de octubre de 2014
martes, 28 de octubre de 2014
Estudio: las mexicanas son las mujeres más infieles
El estudio ha sido realizado por el portal ashleymadison.com, uno de los servicios que ayudan a las personas casadas a encontrar una relación extramarital, informa milenio.com. Como promedio, el 33% de las usuarias de estos servicios en los países analizados son infieles. Mientras que en México el 44% de las internautas que acceden a este tipo de páginas acaban engañando a sus maridos con otros hombres, lo que situó al país en el primer lugar con respecto a la infidelidad femenina.
Según Víctor Hermosillo —director general de ashleymadison.com—, el motivo de la infidelidad femenina puede ser tanto el sexo, como los regalos lujosos, visitas de hoteles caros y ayuda económica por parte de sus amantes.
Además, las mujeres parecen inclinarse por la infidelidad tras el nacimiento de sus hijos, ya que reciben menos atención de sus cónyuges. Así, el portal estima que la mexicana infiel prototípica es una mujer de 32 años con dos hijos y que ha vivido al menos dos años en matrimonio.
El estudio asimismo revela que la Ciudad de México ocupa el primer lugar en esposas infieles a nivel nacional "debido a la facilidad de acceso a Internet, a dispositivos móviles de última generación", señaló Hermosillo. Con ello, las visitas a los portales especializados se realizan, en general, en la primer parte del día, cuando el marido está trabajando y los hijos ya se han ido al colegio.
Además, la duración de la vida conyugal en México representa una paradoja: a pesar de que el 76% de las parejas se casa por amor, la tasa de divorcio en el país ha aumentado un 80% en comparación con los años 50, indica el presidente del Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social, José de Jesús González Núñez.
Es posible que el índice haya crecido tan significativamente debido a que las mujeres, gracias a Internet, ya ni siquiera tienen que salir a la calle para encontrar un potencial amante, especifica el portal. Al mismo tiempo, aunque el estudio de ashleymadison.com presenta de esta manera desfavorablemente solo a las usuarias del portal, cabe mencionar que el sitio cuenta con más de 850.000 usuarios, de los cuales solo 350.000 son mujeres. Así que el número de infieles potenciales del sexo masculino es notablemente más alto que el de mujeres.
Texto completo en: http://actualidad.rt.com/sociedad/view/145003-internautas-mexicanas-liderar-lista-mujeres-infieles
Fuente: RT
lunes, 27 de octubre de 2014
domingo, 26 de octubre de 2014
sábado, 25 de octubre de 2014
Trabajo: cuando los jefes afectan la autoestima
El trabajo es una parte fundamental en la vida del ser humano. Y la autoestima es un componente vital para que éste sea un ámbito propicio para el desarrollo de las potencialidades personales tanto del empleado como del empleador.
Sabemos que el trabajo es una actividad que proporciona un ingreso, beneficia a algún sector de la población y sirve para el desarrollo personal de quien lo efectúa. Cuando se cumplen cualquiera de estos aspectos, se eleva la autoestima de aquel que lo lleva a cabo.
En nuestra sociedad, el trabajo está considerado como un elemento que refleja la importancia y capacidad de una persona. A mayor jerarquía y/o sueldo, mayor probabilidad de que se fortalezca la autoestima del trabajador. Pero tener una autoestima alta en el trabajo no quiere decir que podemos hacer todo y hacerlo siempre bien. Significa que:
– Tenemos la capacidad para reconocer nuestras habilidades y limitaciones.
– Estamos dispuestos a arriesgarnos y aprender.
– Podemos pedir ayuda sin sentirnos mal o temer la crítica de los demás.
– Nuestras expectativas son realistas y confiamos en alcanzarlas.
– Tenemos la capacidad de aceptar y adaptarnos a los cambios necesarios.
– Podemos trabajar en equipo y ayudar a los demás para que logren el éxito.
– Soñamos, compartimos nuestros sueños y tratamos de alcanzarlos.
– Tomamos decisiones y nos responsabilizamos.
– Tratamos de ser creativos.
Cuando una persona tiene una autoestima baja, repercute en la calidad y cantidad de su trabajo y en las diferentes relaciones que éste implica (jefes, empleados, clientes, proveedores, compañeros, etcétera). Es importante recordar que una autoestima baja no siempre está relacionada con la falta de capacidad o conocimientos. Es el resultado de comparar lo que creo que soy con lo que debería ser, de medirnos en función de una imagen irreal que nos formamos a partir de las expectativas exageradas de otras personas: padres, maestros, amigos, etcétera.
Si tenemos confianza en nuestras capacidades, sentimos que podemos controlar nuestra vida y los problemas que surgen en el trabajo. Y cuando esto ocurre, casi siempre lo podemos hacer y lo hacemos bien. Pero si descubrimos que no lo podemos lograr, no nos autodevaluamos ni nos sentimos mal: simplemente buscamos una mejor opción o la ayuda de la persona indicada.
Cuando los altos ejecutivos tienen una buena autoestima:
– Conocen la diferencia entre metas finales o a largo plazo e intermedias, a mediano y corto plazo, reconociendo que para llegar a cada una de ellas hay que dar muchos pasos.
– Ven cada éxito como un paso más y una señal de que van por el camino adecuado. Y cada fracaso como una enseñanza y la necesidad de corregir.
– Son flexibles y no se aferran a un solo método de trabajo o a un solo fin.
– Reconocen sus limitaciones y buscan la ayuda de expertos para solucionar los problemas o mejorar la empresa o negocio.
– Escuchan y fomentan las opiniones de sus empleados, sin pensar que, por estar en otro nivel jerárquico, saben más.
– Ante los problemas de relación, no se ponen a la defensiva ni caen en luchas de poder.
– Desarrollan la autoestima de sus empleados, porque no temen perder importancia o el control.
Los empleados pueden tener una autoestima baja en el área del trabajo como resultado del funcionamiento y características de la empresa o negocio. Una actitud autoritaria, crítica, rígida o de desprecio disminuye la autoestima de quien la recibe. Un empleado que se encuentra en esta situación no sólo se siente mal, sino que busca desquitarse, trabajando mal o provocándole problemas al negocio.
ASESORÓ: Lic. María Gabriela Fernandez (MN 17735), licenciada en Psicología con posgrado en Terapia Familiar Sistémica Estratégica y en Terapia Cognitiva. Hémera – Centro de Estudios del Estrés y la Ansiedad. www.hemera.com.ar
Fuente: Perfil Suplemento MIA
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