martes, 4 de noviembre de 2014
lunes, 3 de noviembre de 2014
No más reencarnaciones: el Dalai Lama podría poner fin a una tradición de casi cinco siglos
¿Un Vaticano sin papa? ¿Una República Islámica de Irán sin un ayatollah líder supremo? Ése es el futuro que el guía espiritual del budismo tibetano, el dalai lama Tenzin Gyatso, parece apuntar para una religión que profesan entre 10 y 20 millones de personas en Tíbet y el exterior. El decimocuarto Dalai Lama ha declarado que a su muerte podría no reencarnarse y no tener un sucesor, lo que pondría fin a una tradición de casi cinco siglos. Sus declaraciones despertaron muy poca simpatía en Pekín, que reclama el derecho a nombrar al decimoquinto Dalai Lama.
En una reciente entrevista con el semanario alemán Welt am Sonntag, el dirigente religioso, de 79 años, afirmó que "la institución del Dalai Lama se convirtió en algo importante por su poder político, pero eso ya no existe". Desde el siglo XVI, el Dalai Lama había sido no sólo el líder espiritual del budismo tibetano, sino también su jefe político. Esa tradición terminó en 2011, cuando el premio Nobel de la Paz renunció formalmente a cualquier poder terrenal.
Según el Dalai Lama, si no se reencarna, "acabará de forma voluntaria una tradición de casi cinco siglos". Como líder espiritual tibetano, Tenzin Gyatso está considerado una encarnación de Buda, la máxima perfección espiritual. El resto de los seres vivos está condenado a pasar por una rueda de vidas sucesivas, con mayor o mejor fortuna, según haya sido su comportamiento anterior, hasta alcanzar el estado de perfección suprema, en el que se dejan atrás todas las necesidades y deseos. El Dalai Lama, que ha alcanzado ese estado de iluminación, puede optar por no reencarnarse más o, por el contrario, continuar el ciclo para ayudar al resto de seres vivos a alcanzar el conocimiento.
El jefe religioso cree que, en cualquier caso, el budismo tibetano no se resentirá por la falta de un Dalai Lama. "El budismo tibetano no depende de un solo individuo. Tenemos una organización muy buena, con monjes y académicos muy capaces", afirma.
No es la primera vez que el líder espiritual insinúa algo así. En el pasado ya sugirió propuestas como permitir que los tibetanos decidan su próximo jefe religioso. O que sea él mismo, en vida, quien designe un sucesor. Una ruptura, en todo caso, con el procedimiento tradicional, que puede alargarse años. Según la costumbre, a la muerte del Dalai Lama sus mejores discípulos comienzan un proceso de búsqueda. Mediante visiones, sueños y corazonadas identifican a posibles candidatos, chicos que hayan nacido en las fechas de la muerte del líder espiritual. El que pase una serie de pruebas, que incluyen reconocer objetos que pertenecieron a su predecesor, queda proclamado nuevo Dalai Lama y comienza un duro proceso de preparación académica y religiosa.
Según el profesor Jean-Pierre Cabestan, de la Universidad Baptista de Hong Kong, con sus declaraciones el Dalai Lama "puede querer poner fin a la manera tradicional de elegir al líder espiritual tibetano".
"Al fin y al cabo, la institución del Dalai Lama no es algo tan antiguo y se la puede sustituir por cualquier otra, en lo que atañe al budismo tibetano. Él puede querer preparar la transferencia del poder político a un líder secular y representativo. De hecho, ya empezó este proceso cuando renunció a sus poderes políticos y los cedió a un primer ministro elegido en Dharamsala", agregó.
Una opción así es impensable para Pekín, para el que el dirigente religioso es "un lobo vestido con piel de cordero" que fomenta el separatismo tibetano. El Dalai Lama, por su parte, subraya que sólo busca más autonomía para su pueblo y más respeto a sus tradiciones culturales. Muchos tibetanos se lamentan de lo que consideran la supresión de su lenguaje y sus costumbres por parte de Pekín.
Pekín desautorizó tajantemente las declaraciones del Dalai y dejó en claro que, a su muerte, se encargará de nombrar un sucesor. "El título de Dalai Lama es otorgado por el gobierno central", dijo la vocera del Ministerio de Asuntos Exteriores, Hua Chunying. China "seguirá las costumbres históricas y los procedimientos religiosos" para designar el decimoquinto Dalai Lama.
Esto no es nada nuevo. Según explica Cabestan por correo electrónico desde Taiwan, "Pekín ha querido tener voz en la selección del nuevo Dalai Lama para participar en el proceso de decidir quién será el nuevo jefe espiritual" desde los tiempos del emperador Qianlong (1711-1799), de la dinastía Qing.
No está claro tampoco cuál sería la recepción en el exterior de un Dalai Lama nombrado por Pekín. El actual goza de un fuerte prestigio en el extranjero y ha actuado durante décadas de embajador de la causa tibetana.
Fuente: La Nación
domingo, 2 de noviembre de 2014
sábado, 1 de noviembre de 2014
El negocio de la seguridad privada
Cuatro empresas de seguridad privada se reparten un negocio de no menos de 600 millones de pesos por custodiar edificios porteños. Esto ocurre pese a que hace años que la gestión PRO lanzó una policía propia, la Metropolitana. Un informe de La Fábrica porteña detalla que el gasto en seguridad privada del gobierno de Mauricio Macri, lejos de decrecer, viene aumentando y en una proporción superior a la media. La legisladora Claudia Neira, que es vicepresidenta de la Comisión de Seguridad de la Legislatura, presentará un pedido de informes por la deficiente seguridad en los hospitales porteños, donde, sin embargo, el dinero para las empresas privadas de seguridad aumentó al triple. “El PRO entrega la seguridad en los hospitales al negocio de las empresas privadas”, consideró la legisladora kirchnerista.
El Ministerio de Justicia y Seguridad porteño multiplicó más de seis veces su presupuesto entre 2008 y 2014. Pasó de 600 a 2600 millones de pesos. Este año, por ejemplo, el presupuesto en Justicia y Seguridad tuvo un aumento del 35 por ciento. Pero no todas las partidas dentro del ministerio evolucionaron de la misma forma: la destinada a la Subsecretaría de Prevención del Delito, por ejemplo, perdió un 12 por ciento de su presupuesto con respecto a 2013. “Sigue siendo el área con menor peso relativo y es la única que en 2014 sufrió un importante recorte presupuestario en un contexto de un alto aumento de los fondos”, señala el informe de La Fábrica porteña, el think tank del kirchnerismo en la Ciudad.
En un análisis pormenorizado de los programas, señala que varios que sufrieron recortes, como “políticas de prevención del delito (28,38 por ciento), Instituto Superior de Seguridad Pública (13,74 por ciento)”, o bien tuvieron aumentos magros, como “Intervenciones en emergencia en la vía pública (3,49 por ciento), apoyo logístico en emergencias (2,79) y custodia de edificios públicos (2,3)”. El poco incremento de la última partida tiene explicación: la mayoría de la custodia está a cargo de empresas privadas.
Custodios bien pagos
“Se destacan los gastos incurridos en seguridad privada para la custodia de edificios y dependencias del Gobierno de la Ciudad”, indica el informe. En el primer semestre de este año, el Ministerio de Justicia gastó 96 millones de pesos en diversas tareas de seguridad. Por ejemplo:
- Por la custodia del Instituto de la Vivienda (IVC) en enero y febrero, las empresas privadas embolsaron 2,8 millones de pesos.
- La seguridad privada en subterráneos llegó en el primer semestre a 17 millones, pese a que la Metropolitana se dedica a patrullar las formaciones. “La custodia privada de subtes obtuvo en seis meses más financiamiento que la Subsecretaría de Prevención del Delito para todo 2014”, compara el informe.
- Los ministerios de Salud y de Espacio Público requirieron en abril otros 2,9 millones de pesos para la custodia de sus edificios.
Durante 2013, el Ministerio de Salud gastó 130 millones en seguridad privada para hospitales, un aumento del 200 por ciento respecto de 2010. La legisladora Claudia Neira presentará un pedido de informes por la deficiente seguridad, que no tiene correlato con este aumento del gasto. “Todos los meses nos llegan noticias de una situación violenta en los hospitales porteños. Mientras desmantela el área de Custodia y Seguridad de Bienes, destina una millonaria inversión a la contratación de agencias privadas”, señaló Neira. La legisladora detalló que el Ministerio de Seguridad envió una serie de “Ordenes de Servicio para los Hospitales Públicos de la Ciudad”. “Estas 33 órdenes no son más que una serie de instrucciones generales para el personal de seguridad privada, que no contemplan las particularidades de cada hospital”, señaló Neira, que puso como ejemplo al Hospital Alvarez, donde “hay sectores muy alejados entre sí y no se contempla seguridad para los consultorios externos”.
Cuatro empresas
Entre 2008 y 2013, el gasto en seguridad privada del gobierno porteño “osciló entre el 0,7 y el 1 por ciento del gasto total”, según el análisis de los datos oficiales que hizo La Fábrica porteña. “Lo llamativo es que el gasto desde 2008 hasta 2013 ha aumentado constantemente: mientras el gasto total del gobierno porteño aumentó un 297 por ciento en ese período, el de seguridad privada aumentó un 309 por ciento, es decir, por encima del promedio”, indica, y agrega que se gastó en seguridad privada, en ese período y sumando todos los ministerios, un total de 2235 millones de pesos. “Los 477 millones gastados en seguridad privada en 2013 equivalen a un 25 por ciento de lo que hoy se destina a la Policía Metropolitana”, compara el informe.
La custodia privada de edificios públicos, sin embargo, fue licitada en 2011. Desde entonces, cuatro empresas concentran un negocio que, se suponía, iba a costar 496 millones de pesos hasta 2015. En el pliego quedó establecida la posibilidad de que haya redeterminaciones de precios año a año. No pasó ni un año antes de que lo hicieran: en 2011, se redeterminó el monto del contrato y se sumaron otros 101 millones de pesos. “Se observa aquí cómo, con legalidad pero con una cuestionada legitimidad, se procede a la actualización de los montos de un contrato refrendado mediante licitación pública tan sólo mediante una resolución ministerial y sin tope, ya que si bien se establece en actualizaciones de costos superiores al 7 por ciento, nada impide realizar varias redeterminaciones”, indica La Fábrica porteña.
Por año, el dinero se reparte entre cuatros empresas:
- Briefing Security S.A.: 27,9 millones de pesos.
- Comague Seguridad Privada S.A.: 28,2 millones.
- Líderes Consultores en Seguridad SRL: 39,2 millones.
- Murata S.A. Yusion SRL Security S.A.: 28,5 millones.
Se trata, en todos los casos, de montos anuales proporcionales al contrato. El informe de La Fábrica porteña indica que este año se sumó otra empresa, Prosegur, que no estaba en la licitación original. Recibió 2,2 millones de pesos por sus servicios.
A esto se suman los gastos que se permite realizar a cada ministerio y subsecretaría. La Fábrica porteña señala que “debería cuestionarse la legitimidad que da sustento legal a estas contrataciones”. Mediante un decreto, “el jefe de Gobierno faculta a ministros y subsecretarios a realizar ‘gastos de imprescindible necesidad tendientes a asegurar la prestación de servicios esenciales’. Por medio de ese mecanismo, este primer semestre se autorizaron pagos que alcanzan casi la totalidad de los montos previstos para las empresas este año”. La ejecución está “librada a resoluciones de ministros o subsecretarios sin establecer un control efectivo de las mismas”.
“La inversión en seguridad privada del gobierno porteño releva tres aspectos: primero, que la ciudad es un distrito rico y que Macri no ha logrado traducir esa holgura fiscal en una ciudad inclusiva y eficiente”, considera Matías Barroetaveña, coordinador de La Fábrica porteña. “Segundo, su preocupación por la seguridad es meramente declarativa, porque no ha invertido esos recursos públicos en la formación de una policía distrital que logre cubrir la totalidad de al menos una comuna –indicó–. Y un tercer aspecto es la obsesión del gobierno porteño por generarle al sector privado, en este caso a un puñado de empresas, negocios fabulosos a costa del presupuesto publico.”
Fuentes: Werner Pertot para Página 12
viernes, 31 de octubre de 2014
jueves, 30 de octubre de 2014
Fabio Alberti atiende su propio puesto de comidas rápidas en San Isidro
Por los parlantes suena cumbia y los comensales buscan una sombra para refugiarse del calor. Familias y grupos de jóvenes se acercan en busca de una “Boluda completa” o una “Fasulo con hongos” y no se sorprenden de que alguien famoso los reciba. “No soy Marilyn Monroe, la gente llega y me ve como algo normal, no es tan estrafalario”, cuenta Fabio Alberti sobre el puesto que funciona los sábados a la noche y los domingos al mediodía en el Bajo San Isidro.
“El Puesto de Fabio”, atendido por su propio dueño, es la forma que tomó un viejo deseo de Alberti: consiguió un tráiler y lo estacionó en un amplio predio en la calle Roque Sáenz Peña, a media cuadra de la costa y trajo su propia bohemia a la zona. “Mi propuesta es la de comer rico, barato y distendido. Estoy encima de las luces, la música y soy el creador del concepto cabechic, el chic cabeza”, explica el humorista mientras anuncia la salida de una “Beto Tony” con fritas.
Las hamburguesas –con queso, panceta, hongos o queso brie, según el personaje-, responden a un gusto culinario del humorista, casi una toma de principios. “Soy argentino, me gusta la carne y tengo una guerra a full con los veganos. Por ahora es dialéctica, pero quiero a ver quién gana una pelea entre pata de lechón y lechuga”, ironiza Alberti, y se pone un poco más serio. O eso parece. “No les creo nada, y me molesta que usen a los hijos de conejillos de indias. Los hacen andar descalzos porque son de la escuela Waldorf. ¡Pónganles zapatos y déjense de joder!”.
El primer paso de Alberti en el rubro gastronómico fue la salsa de tomate Peperino Pómoro, que pasó las fronteras del puesto y se consigue en algunos supermercados. “Es una idea que tenía hace mucho tiempo, a raíz de la movida que hizo Paul Newman cuando sacó su salsa. Todos estos proyectos culinarios y estrafalarios son a partir de ser coherente conmigo mismo. Soy muy mal comerciante, nunca firmé un buen contrato y siempre me cagaron. Hoy de repente vendo hamburguesas y salsa de tomate, gano plata y lo disfruto porque lo hago de corazón”, cuenta el humorista mientras un muñeco del mismísimo Peperino lo vigila desde el mostrador.
Alberti tuvo un nivel alto de exposición en los tiempos de Cha cha cha y Todo x 2 $ -programa en el que compartió carel con Diego Capusotto y con el que obtuvo un Martín Fierro- que lo encasillaron en el lugar del humorista de culto. “La popularidad por suerte nunca me llegó, aunque sí fuimos pioneros de un montón de cosas. El humor en la televisión de los 90 remite a Cha Cha cha. Esa cucarda la ganamos nosotros, los que vinieron después, que hagan lo que quieran”, dice Alberti y cierra su puerta a una posible reunión. “La gente puede pedir lo que quiera, pero cambió todo, los tiempos, la tele y cambiamos nosotros también. Eso no existe más y está buenísimo que así sea”.
Alejado de la tele también como espectador, el humorista sólo ve Disney Junior y al River del Muñeco Gallardo, que lo tiene enloquecido. “Es tremendo, el Real Madrid juega como River, no al revés. Roban la pelota y llegan rapidísimo al área rival con un montón de gente. ¿Sabés cuánto hace que River no jugaba así?”, se entusiasma Alberti y dice disfrutar de estas pequeñas cosas, lejos de las grandes luces. “Hoy me fui a comprar el bebedero para picaflores, y que venga uno a tomar agua es lo mejor que me puede pasar. Hace tiempo que estoy afuera de todo, soy un outsider, pero nunca busqué la exposición. No la quiero ni al sol”.
Fuente: Infonews
miércoles, 29 de octubre de 2014
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