miércoles, 20 de junio de 2018

Mishima, "el Nietzsche japonés”, que se suicidó haciéndose el harakiri

“El Nietzsche japonés” no padeció un colapso mental, sino que decidió sucidarse a los 45 años por el ritual del harakiri, que literalmente quiere decir “corte del vientre”, el 25 de noviembre de 1970. Pocos se sorprendieron del final anunciado de Yukio Mishima por el coqueteo previo con la muerte, el erotismo y la juventud de este gran escritor del Japón del siglo XX, que era un defensor acérrimo de la figura imperial como auténtico dios vivo y un militarista de corte nacionalista. El gesto, ese corte radical del vientre, sería leído por la cultura occidental como una postura atrozmente romántica. Desde la perspectiva de la cultura nipona el ritual del harakiri (los japoneses prefieren el término “seppuku”) se inserta en una larga tradición emprendida por “hombres de acción” que se redimen ante sí mismos y ante la sociedad con el sacrificio de sus vidas. “Siento que la muerte ha penetrado físicamente en mi cuerpo desde el exterior”, dice el autor de la tetralogía El mar de la fertilidad –integrada por las novelas Nieve de primavera, Caballos desbocados, El templo del alba y La corrupción de un ángel, esta última publicada póstumamente– en una entrevista inédita grabada en febrero de 1970, nueve meses antes de su muerte, en la que habla de su obra y de la Constitución pacifista de su país, que fue encontrada por el grupo mediático TBS (Tokyo Broadcasting System, su sigla en inglés).
La entrevista, de unos 80 minutos de duración, fue realizada por uno de sus traductores al inglés, John Bester, para la cadena de radio TBS, pero nunca llegó a emitirse. La cinta fue hallada en los depósitos de la emisora y se desconoce el motivo por el que fue grabada y también por qué nunca fue difundida. En la entrevista, el autor de Confesiones de una máscara (1948), primera novela que publicó, se refiere a los puntos débiles de su escritura. “Creo que el problema de mi literatura es que la estructura es demasiado dramática. Es un impulso que me resulta incontrolable. Soy incapaz de escribir una novela como si se tratara de un río cuyas aguas van fluyendo”, plantea Mishima en la grabación. El material es valioso porque servirá para intentar trazar una nueva perspectiva del autor japonés, que rara vez se expresó de manera crítica sobre su obra, según explicó el profesor Takeshi Yamanaka, de la Universidad de Nihon, tras analizar la entrevista.
Mishima fue un notable narrador que llegó a estar varias veces en el umbral de obtener el Premio Nobel de Literatura. “Ignoro por qué me han dado el Nobel a mí, existiendo Mishima –declaró Yasunari Kawabata, el primer Nobel japonés, en 1968–. Un genio literario como el suyo lo produce la humanidad sólo cada dos o tres siglos. Tiene un don casi milagroso para las palabras.” El verdadero nombre de Mishima era Kimitake Hiraoka y nació en Tokio en 1925, en el seno de una familia de samuráis. Aunque estudió Derecho, dejó la carrera para dedicarse a su vocación definitiva: la literatura. Pronto publicaría su primera novela, a las que seguirían Sed de amor (1950), Colores prohibidos (1954), El rumor del oleaje (1956) y El Pabellón de oro (1956), entre otros títulos. El reconocimiento literario llegaría a la par de ser tachado de exhibicionista, mitómano, megalómano, fascista y masoquista. El escritor japonés encarnó la figura del artista en busca de absolutos, nostálgico de un pasado glorioso, que considera una derrota degradante para Japón haber adoptado la democracia y el modelo socioeconómico occidental. En 1968 fundó la “Sociedad del Escudo” (Tatenokai en japonés), una asociación paramilitar privada formada por un centenar de estudiantes y voluntarios, financiada por el propio escritor.
Mishima y cuatro miembros de la “Sociedad del Escudo” entraron al campamento Ichigaya de Tokio y ataron al comandante a una silla después de cercar su despacho con barricadas, el 25 de noviembre de 1970. Desde un balcón, el escritor arengaba a los soldados para que se alzaran en armas para restaurar el carácter divino del emperador de Japón. Como su prédica no tuvo aceptación, inició el ritual del harakiri como “reproche al Ejército japonés por relegar al olvido a la Institución Imperial; y al pueblo japonés por dejarse embaucar por la sociedad de consumo olvidando las antiguas tradiciones, que conforman el núcleo de su identidad como individuos y como pueblo”. En la entrevista encontrada por el grupo mediático TBS, el escritor considera que el artículo 9 de la Carta Magna, redactada de manera casi íntegra por las fuerzas de ocupación estadounidenses, es idealista y que se presta a ser reinterpretado. El actual gobierno de Japón, liderado por el primer ministro Shinzo Abe, aprobó en 2015 una polémica revisión de este artículo para ampliar las competencias de las Fuerzas de Auto Defensa, lo que desató las protestas y la contrariedad de gran parte de la sociedad.
“Los japoneses siempre han sido un pueblo con una severa conciencia de la muerte bajo la superficie de sus vidas cotidianas. Mas el concepto japonés de la muerte es puro y claro, y en ese sentido es diferente de la muerte como algo repugnante y terrible tal como es percibida por los occidentales –escribió Mishima–. La muerte para Jôchô (Yamamoto) tiene el brillo infrecuente, claro y fresco del cielo azul entre las nubes.”
Fuente: Silvina Friera para Página 12

martes, 19 de junio de 2018

En medio del conflicto salarial entre Camioneros y el Gobierno, vale repasar que fue el MTA (Movimientos de Trabajadores Argentinos)

El MTA se fundó en año 1994 como forma de resistencia contra las políticas neoliberales del gobierno menemista y la actitud cómplice de la entonces conducción de la CGT ante la alarmante situación del país. Como antecedente de este espacio, en el año 1993 se conforma la UGTT (Unión General de Trabajadores del Transporte), liderada por Hugo Moyano y Marcelo Palacios, que en 1994 se separa de la CGT.
A continuación detallamos el devenir de algunas de las organizaciones sindicales que integraron el MTA en los noventa:
CAMIONEROS
En los noventa, conducido por Hugo Moyano, tuvo un rol protagónico en la resistencia durante la “noche neoliberal” del menemismo. Paradojalmente, las políticas menemistas al tiempo que propiciaban el cierre de industrias y pérdida de puestos de trabajo, con el cierre de ramales ferroviarios, el sector de transporte de camiones creció en esa década.
En las elecciones del año 2003, Hugo Moyano apoyó la candidatura de Rodríguez Saa. Más tarde, formó parte del triunvirato que condujo la CGT a partir del año 2004 junto a Susana Rueda y José Luis Lingieri. Tiempo después, se convertiría en el único secretario general de la central de trabajadores.
Fue uno de los aliados más importante del kirchnerismo, demostrando su compromiso en el conflicto por la 125 y el apoyo a la candidatura de Cristina Fernández en el año 2011. Tras las elecciones de octubre, rompió su alianza con el kirchnerismo y llevó adelante movilizaciones y paros con reclamos al gobierno nacional. Con la fractura de la CGT, quedó al frente de una de las centrales.

El gremio cuenta aproximadamente con 73.000 afiliados.*1
UTA
Jugó un papel central en la conformación del MTA a través de su referente Juan Manuel “Bocha” Palacios. En el año 2005, Palacios se alejó de la conducción del gremio y le dejó su lugar a Roberto Fernández. A partir de entonces, la UTA empezó a distanciarse de Hugo Moyano.
Hoy Fernández es duramente cuestionado por muchos de los trabajadores del subte, que disconformes con su conducción, decidieron formar otra organización sindical, la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro. Según datos del 2010, el gremio cuenta con aproximadamente 56.000 afiliados.
El histórico dirigente del gremio, Juan Manuel Palacios falleció en un accidente de tránsito en mayo de este año.
UOMA
Su secretario general, Carlos Barbeito, hizo explicitas sus diferencias con Hugo Moyano a través de un documento firmado junto a varios dirigentes que integraron el MTA. A través de este comunicado, distintos dirigentes hicieron pública su no adhesión a la movilización convocada a Plaza de Mayo por el dirigente camionero en el mes de junio. Hoy la UOMA integra el MASA, Movimiento de Acción Sindical Argentino, corriente interna en la CGT que encabeza Antonio Caló de la UOM.
Durante el conflicto por la 125, el gremio respaldó al gobierno nacional frente a las patronales agropecuarias. En declaraciones recientes a la prensa, Barbeito se refería de esta manera al camino elegido por Hugo Moyano: "Este tipo de oposición al Gobierno es inadmisible en un dirigente como Moyano".
DRAGADO Y BALIZAMIENTO
Su secretario general, Juan Carlos Schmidt, acompaña a Hugo Moyano desde la época del MTA. Preside la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) y en el Consejo Directivo de la CGT moyanista, ocupa el cargo de Secretario de Relaciones Internacionales. El pasado miércoles, fue el orador por la CGT en la movilización a Plaza de Mayo convocada por la CTA de Michelli.
Según la Revista Debate, el gremio cuenta con alrededor de dos mil afiliados.
JUDICIALES
Su Secretario General es Julio Piumato, aliado histórico de Hugo Moyano. En el año 2000 fue herido de bala durante una manifestación contra la promulgación de la ley de reforma laboral.
Apoyó al kirchnerismo por varios años, incluso asumió como diputado nacional en 2005 por el Frente Para la Victoria, renovando su cargo en 2009. A partir de la ruptura de Hugo Moyano con el gobierno nacional, eligió acompañar al camionero en esta nueva etapa. Hoy ocupa el cargo de Secretario de Derechos Humanos en la CGT.
SADOP
El sindicato que agrupa a los docentes del ámbito privado y su Secretario General es Horacio Ghilini. Acompañó a Hugo Moyano como secretario general de la CGT hasta su ruptura con el kirchnerismo. En junio de este año, se negó a participar de la movilización a Plaza de Mayo convocada por Moyano. Más tarde, pasó a integrar el Movimiento de Acción Sindical Argentino, dentro de la CGT conducida por Antonio Caló. En la CGT dirigida por el metalúrgico ocupa el cargo de Secretario de Políticas Económicas y Sociales.
FATIDA
Se trata de la Federación Argentina de Trabajadores de la Imprenta, Diarios y Afines, conducida por el Secretario General, Enrique Marano. La federación integra la Confederación Sindical de Trabajadores de los Medios de Comunicación Audiovisual.
En el año 2009, en representación de su gremio, Marano respaldó la ley de medios en la Comisión de Comunicaciones e Informática de la Cámara de Diputados.
Recorrieron con Moyano los años kirchneristas y se despegaron del camionero a partir de su ruptura con el gobierno nacional. Hoy el gremio integra el MASA y su secretario general ocupa el cargo de Secretario de Finanzas en la CGT de Caló.

TAXISTAS
Su Secretario General Omar Viviani integró el MTA y acompañó a Hugo Moyano por varios años hasta la ruptura con el kirchnerismo. Su distanciamiento de Moyano le costó la conducción de Confederación Argentina de trabajadores del Transporte (CATT), que presidió hasta este año.
Hoy integra el MASA junto a varios ex – MTA y ocupa el cargo de Secretario Gremial en la CGT conducida por Antonio Caló.
URGARA
Se trata de la Unión de Recibidores de Granos y Anexos de la República Argentina y está presidida por Alfredo Hugo Palacio. Se mantienen junto a Hugo Moyano en la CGT que conduce el camionero. El gremio URGARA agrupa a más de 4.000 trabajadores que intervienen en la cadena de comercialización granaria. El dirigente Alfredo Palacio, fue uno de los oradores en el velorio del sindicalista de la UTA, Marcelo “Bocha” Palacios.
Fuente: Nahuel Placanica parA APU (2012) y "La Lucha continúa... 200 años de historia sindical en la Argentina" (editorial Vergara)

lunes, 18 de junio de 2018

Frente al rumor de dolarizar la moneda como en Ecuador, una explicación de porqué sería inviable en Argentina

La Argentina no pretende sustituir al peso por el dólar en todas sus funciones, se usa el dólar como reserva de valor, medio de pago en cifras muy elevadas, en transacciones internacionales, o en unidad de cuentas, pero no para transacciones diarias, tarifas, salarios, etc. En 2001 el ministro Cavallo pretendió establecerlo de manera oficial, porque por su plan de convertibilidad (1 peso = 1 dólar) era de hecho extraoficial porque nuestro peso estaba anclado al dólar, de manera que todos los agentes económicos realizábamos las transacciones, ahorros y movimientos de nuestros procesos en valor dólar, lo que nos llevó a un desastre económico y financiero.
Ese proceso se produce principalmente debido a tres circunstancias:
  1. Se trata de un país pequeño sin capacidad de emitir moneda local medianamente fuerte con la que poder realizar transacciones. O desiste de ejercer su propia política monetaria, dependiendo de la estadounidense.
  2. Es países con dificultades y cuya moneda local apenas es aceptada en la mayoría de los países europeos, o está fuertemente devaluada, fruto de crisis financieras, económicas y de capitales que han lastrado el sistema económico nacional. Es el caso, por ejemplo, de países como Ecuador.
  3. Otra situación en la dolarización de una economía puede darse cuando los sectores productivos de un país realizan transacciones de comercio internacional (exportaciones o importaciones) que suponen un gran volumen dentro de su PIB, por lo que las transacciones en dólares acaban suponiendo un uso excesivo de esta moneda, produciéndose así la dolarización.

  4. La Argentina se encuadraría en la tercera opción, pero no justifica en absoluta renunciar a la soberanía monetaria.
    ¿Por qué no?
    Adoptar una gran moneda como el dólar tiene ventajas de evitar los ataques especulativos.
    Sin embargo, tiene la desventaja notable de que el país deja de controlar la política monetaria, por lo que todas las decisiones de ese carácter pasan a depender del país emisor de la moneda, en este caso de la Reserva Federal Americana (FED), perdiendo soberanía en el control monetario, y situándose a expensas de lo que los mercados y un país ajeno decidan.
    No se garantiza que no haya inflación en dólares.
    Fuente: Jorge Ricaldoni para Quora

sábado, 16 de junio de 2018

Por una Cabeza, todas las locuras..

Dos neurocirujanos, el italiano Sergio Canavero y el chino Xiaoping Ren, están cada vez más cerca de realizar el 1º transplante de cabeza en un ser humano. Ambos cirujanos se ven a sí mismos como pioneros que desafían al anticuado estblishment médico, explica Paul Root Wolpe del portal Vox, mientrasson considerados renegados peligrosos por sus pares.
Ellos han encontrado apoyo en China para su iniciativa, explica Vox, porque ninguna institución americana o europea permitió la operación. Según Canavero, el hecho de que China sí aceptara el procedimiento, es señal de que el país se está volviendo el líder mundial en todos los campos, incluyendo la medicina.
Los neurocirujanos ya han realizado transplantes de cabeza en ratones, ratas y un perro. Todos sobrevivieron e incluso recuperaron algunas funciones. Y en 2017, ambos médicos realizaron una prueba de transplante de cabeza entre 2 cadáveres que fue calificada como "exitosa" por investigadores independientes, apunta el portal RPP.
Sin embargo, en el caso del ser humano, "no sabemos cómo el cerebro va a reaccionar a tener otro cuerpo",dijo Allen Furr, sociólogo y eticista de la Universidad de Auburn, a CNBC.
Canavero y Ren describieron en ‘Neuroscience and Therapeutics’, a propósito de la primera reconexión de la espina dorsal en ratas, que el etilenglicol, material inyectado en las médulas espinales seccionadas, permitió “restaurar la integridad de las fibras nerviosas cortadas y cerrar las membranas de las neuronas dañadas”, según el diario El Tiempo.
Sin embago, voces críticas como la de Jerry Silver, de la Universidad de Ohio, calificó los resultados de"completamente irreales", alegando que los investigadores no demostraron que las fibras nerviosas hubieran vuelto a crecer.
Ahora, Canavero y Ren desean realizar la prueba transplando la cabeza de una persona viva hacia una cadáver donante.
Explican que el donante de cabeza será aguien con una enfermedad degenerativa, cuyo cuerpo esté consumiéndose mientras su cerebro continúa activo. El donante del cuerpo, por otro lado, sería probablemente alguien que haya fallecido por un trauma cerebral pero cuyo cuerpo permanezca ileso.
Canavero no divulgará la identidad de los donantes chinos. Algunos de los detractores tienen temores sobre la fuente del cadáver, explica Vox. China tiene una historia problemática de haber usado los cadáveres de prisioneros ejecutados como provisión de transplantes.
Valery Spiridonov, quien tiene atrofia muscular severa, se había ofrecido inicialmente como voluntario para someterse al primer transplante de cabeza completo, explica CNBC, pero luego se arrepintió.
El transplante de cabeza humano implica complicaciones como mantener la cabeza extraída a 10 grados celsius para reducir posibles daños cerebrales, explica el portal RPP, además de estar conectada por 2 válvulas que le provean sangre y oxígeno. Usarán un adhesivo para conectar la cabeza del donante con la médula espinal del receptor.
El donante y el receptor estarán en posición sentada, explica USA Today, para facilitar lo que será un trabajo de 24 horas que involucrará la separación y posterior reconexión de huesos vertebrales, venas yugulares, la tráquea, el esófago y otras estructuras del cuello.
Habrá máquinas que ayudarán al recpetor a respirar, bombeando sangre a través del cuerpo.
El recpetor de la cabeza deberá estar 1 mes inducido a un coma mientras el cuerpo reconstruye redes de sangre y nervios.
Existe el riesgo latente de que el cuerpo rechace la cabeza.
CNBC explica que la mayor dificultad es conectar la médula espinal y la cabeza, ya que si no se hace con éxito, el receptor podría terminar paralizado.
Para el ex-cirujano de la clínica Mayo, Michael Sarr, y editor del journal Surgery, el procedimiento es radical. A los médicos "siempre se les enseñó que cuando cortas un nervio, la vía descendente, la parte que toma la señal y la conduce hacia otro lado, muere", dijo a USA Today. "La vía ascendente, la parte que genera la señal, muere hacia atrás un poco, 1 mílímetro o 2, y eventualmente vuelve a crecer. Siempre y cuando el tracto descendente todavía esté llí, puede volver a crecer a través de un canal, pero sólo por una extensión de alrededor de 1 pie (N de la R: 30,48 centímetros)."
Sarr explica que es por ese motivo que, si te amputan la muñeca y luego la vuelven a implantar y alinean bien los nervios, podes recuperar la función de tu mano. Pero si te amputan el brazo desde el hombro, no podría ser reimplantado y hacer que tu mano funcione otra vez.
"Lo que Canavero hará diferente es bañar las terminaciones de los nerivos en una solución que estabiliza las membranas y las coloca otra vez juntas", explicó Sarr. "Los nervios estarán juntos, pero no volverán a crecer. Y hará esto, no en los nervios periféricos como los que encontrás en el brazo, sino en la médula espinal, donde hay múltiples tipos de canales nerviosos".
Con respecto a que la técnica utilizada por Canavero funcionó en raontes y perros (hubo un perro que tras 6 semanas caminó, aunque con una marcha extraña), Sarr dijo: "Basándose en el pensamiento clásico sobre cómo se regeneran los nervios, fue increíble."
Para Assya Pascalev, biomédica eticista de la Universidad Howard en Washington, "hay demasiados riesgos en este punto para ir adelante con (el procedimiento)".
Pascalev explicó a USA today que "no tenemos suficientes datos con modelos animales, suficientes resultados publicados y revisados por los pares, y particularmente datos sobre la morbilidad y la mortalidad de los animales que han atravesado el procedimiento."
Así y todo, Pascalev reconoce que cualquier procedimiento revolucionario siempre encontrará objeciones y escepticismo, y requiere de un salto de fe. "El primer transplante de corazón, el primer transplante de mano, el primer transplante facial: todas se encontraron con serias reservas. Hay también preocupaciones regulatorias. China no tiene los mismos estándares éticos y requerimientos que USA y Europa."
Pero además, están los dilemas éticos que presentará el transplante. "No es sólo sobre ajustar una cabeza a un nuevo cuerpo. Podríamos estar lidiando con toda una nueva persona", agregó Pascalev. Canavero rechaza estas preocupaciones, y dijo al South China Morning Post que los bioeticistas occidentales deben dejar de tener una actitud paternalista con el mundo.
"Es innegable que la unión de una nueva cabeza y cuerpo despierta preguntas intrigantes sobre la identidad personal, legal y definiciones sociales de individualidad, y preguntas sobre los límites de la ciencia y la medicina", escribió Wolpe.
Por otro lado, hay quienes dicen que las chances de éxito del transplante son tan bajas que sería equivalente a un asesinato, explica.
Y luego está la pregunta más crucial de todas: "Si se transplantara tu cabeza a mi cuerpo, ¿quién sería esa criatura resultante? En Occidente, tendemos a pensar que lo que vos sos esencialmente -tus pensamientos, memorias y emociones- está enteramente en tu cerebro. Dado que el híbrido resultante tiene tu cerebro, damos por sentados que esta persona serás 'vos'. Pero hay muchas razones para preocuparse de que tal conclusión es prematura. (...) tu cerebro no sería el mismo cerebro que el que era cuando estaba pegado a tu cuerpo. No sabemos exactamente cómo te cambiaría eso, tu sentido del yo, tus memorias, tu conexión con el mundo - sólo sabemos que lo hará", escribió Wolpe.
Ni los científicos ni los filósofos tienen una idea firme de cómo el cuerpo contribuye a nuestro sentido esencial del yo. Pero podría tener un rol preponderante. De hecho, explica Vox, el segundo centro nervioso más grande de nuestros cuerpos, después del cerebro, está en las envolutras de tejido que revisten el esófago, el estómago, el intestino delgado y el colon, llamado sistema nervioso entérico (SNE).
Fuente: Urgente 24

viernes, 15 de junio de 2018

Historia de las corridas cambiarias en la Argentina

En los últimos 40 años ha sufrido varias, aunque mucho más profundas de lo que es – de momento - la actual. Fueron crisis que dejaron huella en la memoria de los argentinos y que han llevado a que muchos de ellos teman en los tiempos de vacas gordas que las flacas pronto llegarán. Fueron esa crisis las que llevaron a que no solo los ricos sino también la clase media recurrieran al dólar como moneda de ahorro y de pago de los inmuebles, como modo de protegerse frente a las devaluaciones de la moneda local. Fue una sucesión de debacles en 1975-1976, 1981, 1989-1990 y 2001-2002.
Antes de la crisis del Rodrigazo de 1975, Argentina ya había sufrido otras. Pero nunca una hiperinflación (más de 50% de inflación en un mes). Aquel año, el ministro de Economía del Gobierno de Isabel Perón (1974-1976), Celestino Rodrigo, devaluó la moneda con el argumento de recuperar la competitividad de la producción argentina, es decir, para bajar los costes. Rodrigo anunció entonces de un día para el otro que la cotización del dólar subía más del 150%, el combustible se encarecía un 180% y la media de los servicios públicos y el transporte, el 100%, mientras que los salarios, solo el 80%. El llamado Rodrigazo fue respondido con la primera huelga general contra un Gobierno peronista. Finalmente, los sindicatos consiguieron un aumento del 180%, similar a la inflación anual del 183%.
El historiador económico Mario Rapoport recuerda que, en aquel tiempo, había sindicatos fuertes alentados por el peronismo pero también estaban los identificados con el marxismo. Y fue así que falló el intento por abaratar el coste laboral argentino. De eso se encargaron entonces los militares que depusieron a Isabel Perón. En 1976, el primer año de la dictadura de Jorge Videla, la inflación llegó al 444%, y en todo el régimen - hasta 1983 - nunca bajó del 100% anual. En aquellos años de liberalización financiera en Argentina, el dólar se transformó en la moneda para el ahorro y las transacciones inmobiliarias, dos usos que aún persisten en buena parte de la población, con excepciones como la porción que permanece en situación de pobreza. Hasta 1974, solo el 4,2% de los hogares argentinos vivía en la pobreza, pero en 1980 ya eran el 6,1%, según el libro El costo social del ajuste. Argentina 1976-2002, dirigido por la socióloga Susana Torrado.
La siguiente crisis tuvo lugar en 1981. Durante la dictadura de Videla, con José Alfredo Martínez de Hoz como ministro de Economía, Argentina multiplicó su deuda externa, se desindustrializó, aumentó el paro, cayó el salario, se alentó la especulación financiera que posibilitó la fuga de capitales y se reprimió de forma salvaje a opositores y sospechosos de serlo. En ese cuadro de fragilidad económica, el general Roberto Viola reemplazó a Videla y Lorenzo Sigaut a Martínez de Hoz. “El que apuesta al dólar pierde”, dijo Sigaut, pero a los pocos días comenzó una devaluación que encareció la moneda norteamericana un 226%. Pero en aquel tiempo la población no protestaba. “La dictadura en 1976 había descabezado a las cúpulas sindicales y estudiantiles”, recuerda Rapoport. La inflación fue del 164% en 1981 y del 343% en 1982. Argentina cayó en su peor recesión hasta entonces desde la Gran Depresión de la década del 30. La situación social se deterioró tanto que, finalmente, la peronista Confederación General del Trabajo (CGT) organizó el 30 de marzo la primera huelga contra el régimen. Tres días después, el entonces dictador Leopoldo Galtieri ocupó con sus tropas las islas Malvinas, después de 149 años de ocupación británica, y la protesta sindical se diluyó. Dos meses más tarde, Argentina perdió la guerra por el archipiélago y, más endeudada que antes, dejó de pagar parte de sus obligaciones. La crisis de la deuda se extendía por toda Latinoamérica, con epicentro en México. La elevada inflación, el alto endeudamiento y la depreciación de la moneda argentina continuaron en democracia. En el Gobierno del radical (centrista) Raúl Alfonsín (1983-1989), solo en 1986 la inflación bajó del 100% anual. Los salarios se cobraban por quincena y hasta los obreros compraban dólares con parte de su nómina para que sus ingresos no perdiesen valor en las dos semanas que separaban una paga de la otra. Pero la situación se desmadró en 1989, cuando estalló una hiperinflación del 3.079% anual. El dólar subió el 2.038% y se consolidó como refugio de los argentinos que podían comprarlo. Los precios en los negocios cambiaban entre la mañana y el mediodía. Entonces, en los barrios populares ocurrieron saqueos de supermercados. Algunos dirigentes de izquierda fueron detenidos como supuestos organizadores de los desmanes. El 38,2% de los hogares se hundió en la pobreza. Así como la dictadura provocó el exilio político de miles de argentinos, en aquella hiperinflación muchos otros migraron por motivos económicos a Europa o EE UU.
El pueblo castigó al radicalismo en las urnas y votó al peronista Carlos Menem como presidente en mayo de 1989. Menem, que cambió la doctrina de su partido por la neoliberal, no pudo frenar la hiperinflación en 1990 (2.314%), pero sí a partir de 1991. La receta del nuevo jefe de Estado incluyó la confiscación de los depósitos a plazo, a cambio de los cuales recibieron títulos públicos, y un plan de privatizaciones y ajuste del Estado que fue aceptado con bastante pasividad por el sindicalismo peronista. Entonces surgió una rival de la CGT, la Central de Trabajadores de Argentina (CTA).
El Gobierno de Menem (1989-1999) dejó otra herencia de alto endeudamiento externo, casi sin inflación, pero con un desempleo que rondaba el 15%, con años de una moneda sobrevalorada, que se encontraba atada al dólar desde 1991. Aquella apreciación afectó al campo y la industria. A lo largo de los 90 comenzaron a repetirse los piquetes de parados en las carreteras de Argentina. En el Gobierno del radical Fernando de la Rúa (1999-2001) se intensificaron. De la Rúa aplicó sus ajustes fiscales, incluida la bajada de las pensiones y los salarios. Se negaba a devaluar el peso o a suspender pagos de la deuda, pese a la pérdida de competitividad de la economía y al peso de los pasivos.
Ante el temor de una devaluación, los argentinos con más información financiera, los más ricos y algunos de clase media, retiraron sus dólares de los bancos argentinos a lo largo de 2001. Cuando el miedo se generalizó y los ahorradores se agolparon en las oficinas para también hacerse de los verdes, se hizo realidad el rumor extendido de una nueva confiscación de depósitos. En diciembre de aquel año, el ministro de Economía de De la Rúa, Domingo Cavallo - el mismo que había sido el de Menem entre 1991 y 1996 - dispuso el después bautizado corralito, con lo que quedaron inmovilizados los depósitos a plazo y solo se podían retirar 250 dólares por semana de las cajas de ahorro. La medida hundió aún más la economía, reaparecieron los saqueos de supermercados, los ahorradores comenzaron a protestar en las oficinas de bancos - que protegieron sus escaparates de vidrio con persianas metálicas -, los piquetes se renovaron y la clase media protestó con sus cacerolazos. De la Rúa decretó el estado de sitio el 19 de diciembre de 2001, el pueblo no lo acató y las fuerzas policiales reprimieron y mataron a 39 personas. El presidente tuvo que dimitir al día siguiente en medio del descontrol político, social y económico.
El Congreso designó como presidente a un peronista, Adolfo Rodríguez Saá, que duró una semana, en la que suspendió los pagos de la deuda. El 2 de enero de 2002 asumió la jefatura de Estado otro peronista, Eduardo Duhalde. Fue él quien devaluó la moneda, con lo que el dólar se apreció 241% y se acabaron los años de inflación baja al llegar al 41%. Los depósitos a plazo fueron canjeados otra vez por títulos públicos. La pobreza alcanzó al 42,3% de los hogares. La depresión económica de 1998-2002 fue peor que la del 30. Se habló entonces del hiperdesempleo (21,5%). Otra vez los argentinos comenzaron a formar filas en las embajadas de España o Italia para recuperar la nacionalidad de sus antepasados y marcharse.
La devaluación de enero de 2014 no tiene las dimensiones de las de 1975, 1981, 1989 o 2002. El dólar se encareció el 23%. La inflación, que hasta diciembre era del 27,5% anual, está en ascenso tras la depreciación del peso. En 2012, el 15% de los hogares era pobre en Argentina. El paro es del 6,8%. Analistas críticos del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner descartan que esta vez se suspendan pagos de la deuda del país - que se redujo durante casi once años de kirchnerismo - o que se congelen los pocos depósitos en dólares que hay, pero temen menor actividad económica (el PIB creció el 3,1% en los primeros nueve meses de 2013), más paro, inflación y devaluación y hasta conflicto social. De momento no ha habido protestas populares por la devaluación, pero el líder del ala kirchnerista de la CGT, Antonio Caló, admitió que “a la gente no le alcanza para comer”. Fernández le respondió: "Yo no creo, como dijo Antonio, que ningún argentino esté pasando hambre".
El historiador Rapoport diferencia la crisis cambiaria de 2014 de las de 1981, 1989 y 2002 porque considera que aquellas se originaron por un excesivo endeudamiento externo, que ya Argentina no padece más. Encuentra algún parecido con la de 1975 en el sentido de que la de entonces, como la de ahora, ha sido precedida por años de crecimiento industrial y de las importaciones, pero considera que esta vez la depreciación del peso ha sido provocada por un "golpe de mercado" de los exportadores agrícolas que se niegan a liquidar sus granos por las expectativas de una mayor devaluación, que los llevaría a cobrar más pesos por los dólares cobrados, y para acabar con las políticas de redistribución del ingreso de Fernández. El jefe de Gabinete de Ministros, Jorge Capitanich, también denunció esta semana un "golpe de mercado" y que el Gobierno se encuentra "solo en este pelea", sin apoyo de la oposición ni del sindicalismo, y frente a grupos "mediáticos y económicos concentrados". El presidente de la Unión Cívica Radical (UCR) y presidenciable, Ernesto Sanz, le respondió con una expresión homofóbica: "El Gobierno está mariconeando; que dejen de mariconear". Economistas críticos del Gobierno no atribuyen la actual devaluación a la especulación de los exportadores sino a la apreciación real (ajustada por inflación) del peso en el periodo entre 2007 y 2012, la inflación superior al 20% anual desde entonces, la cancelación de deuda externa con reservas del Banco Central y el déficit comercial en los sectores energético, turístico e industrial.
Fuente: El País de España

jueves, 14 de junio de 2018

El machismo CEO

El 8 de marzo último, mientras en la Argentina y en el mundo millones de mujeres se manifestaban en defensa de sus derechos, salía a la calle la edición de marzo de APERTURA, con el ranking exclusivo de las 100 Mejores Empresas en Imagen. Los 16 CEOs que participaron de la foto de tapa de este año son hombres. Del total de las 100 empresas, menos de cinco tienen CEOs mujeres.
Este dato refleja una realidad. Por más que haya situaciones de desigualdad que tiendan al equilibrio y espacios de discusión que antes no existían, persisten circunstancias que encienden la alarma. Según la encuesta Total Remuneration Survey de 2017 que realizó la consultora Mercer, la brecha salarial trepa al 12 por ciento en el nivel de gerente General en favor de los hombres. En el resto de la escala las diferencias son algo menores: 9 por ciento en el nivel de director, 6 en gerente, 4 en supervisor y 7 en analista. Las iniciativas legislativas que surjan podrán ser positivas e innovadoras, pero se podría empezar por prestar atención a lo que ya existe: igual remuneración por igual tarea está contemplado en el 14 bis de la Constitución Nacional.
Si bien la cantidad de mujeres en el ámbito laboral ha aumentado, sigue habiendo una brecha visible en ese aspecto. De hecho, según el Indec, el 47 por ciento de las mujeres está en actividad, frente a un 70 por ciento de hombres. En los puestos más altos la tendencia se acrecienta: la Comisión Nacional de Valores presentó un informe en el que se especifica que solo el 10,4 por ciento de los puestos directivos de las empresas que cotizan en bolsa son ocupados por mujeres. ¿Por qué, entonces, persisten estas diferencias? ¿Cuáles son las barreras que atentan contra el desarrollo de las mujeres en el mundo laboral?
Patricia Debeljuh, directora del Centro Conciliación, Familia y Empresa del IAE Business School, realiza una distinción entre tres tipos de barreras interrelacionadas –actitudinales, organizacionales y culturales– que sirve para ordenar el debate. En relación al primer tema, hace referencia a que hay trabas que son internas: “No es un tema de performance, sino de cómo hacerse valer y visibilizarse. A la mujer le costó mucho llegar al mercado laboral y entonces se le exige el doble. Se trata de un sistema pensado por y para hombres, entonces las mujeres entran en desventaja. Es un contexto no amigable para nosotras, no lo creamos”. Unido a esto, agrega que puede existir falta de confianza: “Por ejemplo, muchas mujeres no se presentan a una búsqueda si no reúnen el 100 por ciento de los requisitos, mientras que los hombres con el 40 por ciento prueban”.
Dentro de este eje, suma un tema de timing que puede atentar contra su carrera: “La mujer está muy bien preparada cuando sale de la universidad. Pero más adelante tiene menos oportunidades de seguir actualizada o no decide invertir económicamente en su carrera. Además, las empresas priorizan capacitar a hombres antes que a mujeres. Entonces se frena la actualización de sus competencias”.
Debeljuh agrega que también puede existir un sentimiento de culpa, vinculado a que quiere ser “la chica 10” en todo. “A veces se siente la única responsable de la educación de los hijos, cuando es una tarea compartida. Es muy difícil manejar la doble agenda. Es decir, pensar en tener que ir a la tintorería mientras está trabajando”, grafica.
Quien también analiza las barreras internas es Gabriela Terminielli, co chair de Women Corporate Directors Argentina: “Para hacer carrera corporativa es necesario un porcentaje de competencias técnicas, pero el poder se construye afuera. Hay que salir del box y hacerse más visible”. Esta es una de las razones, según su visión, de que haya tan pocas mujeres en cargos representativos de asociaciones, cámaras y sindicatos. “Muchas dicen que no tienen tiempo porque a las 18 se tienen que ir a la casa. Pero van a almorzar todos los días con su compañera de escritorio, cuando podría salir y ganar visibilidad internamente”, añade.
Terminielli, quien además es integrante del Comité Ejecutivo de Voces Vitales Argentina, aconseja adelantar algunos procesos: “¿Por qué esperar para hacer un MBA? Muchas se reciben y lo hacen al poco tiempo. Si hasta los 30 estoy pareja con el varón, conviene meter todas las fichas ahí y llegar bien afianzada económica y profesionalmente”.
Barreras organizacionales
Sin embargo, es evidente que cargar la responsabilidad de esta situación de desigualdad sobre las mujeres es un sinsentido. A la hora de explorar qué pasa dentro de las corporaciones también se pueden extraer elementos. “La empresa no puede decir que no tiene mujeres para los cargos más importantes, porque las hay”, dispara Debeljuh. Según su visión, una de las primeras adaptaciones que pueden hacer las compañías tiene que ver con la flexibilidad: “Desde hace unos años hablamos de responsabilidad familiar corporativa. Por ejemplo, dar beneficios respecto a hijos o adultos mayores. Está en el proyecto que Macri anunció. Es importante que el Estado lo tome, para que haya un mayor balance familiar entre hombres y mujeres y que los hombres entiendan la doble agenda”.
La académica considera que debe erradicarse la visión que afirma que es un tema que involucra solo a las mujeres. En esa línea observa que hay temas que no están resueltos: “Hay jefes del siglo pasado, que no quieren mujeres en sus equipos porque pueden quedar embarazadas. Se toma a la maternidad como un issue, cuando en realidad enriquece a los equipos”.
Incluso brinda un elemento que apunta al corazón del negocio: “Tener más mujeres en los boards es una decisión de negocio. El 80 por ciento de las decisiones de compra las realizan las mujeres. Entonces no puede ser que no estén involucradas, son ellas quienes serán las consumidoras”.
Andrea Grobocopatel, además de su trayectoria como empresaria, durante este año es copresidente del W20, la organización que se encarga de discutir las problemáticas de mujeres dentro del ámbito del G20. En diálogo con APERTURA también hace hincapié en las oportunidades: “No solo es un tema de derechos de la mujer, sino que también es una oportunidad de negocio que el mundo está perdiendo”.
Sobre el trabajo que están llevando a cabo en el W20 explica que reciben propuestas desde todos los países –que parten de realidades muy distintas– y se encargan de articular las iniciativas. Puntualiza además los cuatro ejes sobre los que están trabajando: “Inclusión laboral, digital, financiera y rural. Los tres primeros venían desde antes, e inclusión rural es un tema que incorporó la Argentina a la agenda”.
Terminielli, por su parte, cree que las empresas están haciendo algunas cosas en este tema, aunque persisten algunos problemas: “Hay un gran déficit de los departamentos de Recursos Humanos, no se le da visibilidad al talento femenino. Y, por otro lado, los beneficios que brindan deberían alinearse al ciclo de vida de la mujer, que es distinto al del hombre”.
Cecilia Giordano, CEO de Mercer, detalla también algunos temas propios del mundo corporativo sobre la base de un estudio realizado: “Con frecuencia los hombres se animan a postularse a posiciones para las cuales no están del todo calificados, mientras que las mujeres esperan a tener toda la experiencia requerida”. Esto conduce, según la ejecutiva, a otra situación de desigualdad: “Las mujeres son promovidas por haber demostrado sus capacidades, mientras que los hombres, por su potencial”.
Igualmente, destaca que la principal barrera es la dificultad a la hora de volver tras la licencia por maternidad: “Muchas no se reincorporan por la falta de flexibilidad en sus trabajos. Todavía está muy instalada la idea de que la mujer es quien está a cargo de los hijos”. En esta línea, asegura que observan compañías en las que existe un prejuicio para reclutar o promover: “Opera el preconcepto de que las mujeres que son madres no tendrán el mismo compromiso o dedicación laboral que una persona en otras condiciones”.
Alexandra Manera, directora de Recursos Humanos del Grupo Adecco Argentina & Uruguay, también tiene diálogo constante con la realidad de las empresas. A partir de los estudios que realizaron durante la semana del 8M, asegura: “Sigue existiendo el famoso techo de cristal. Cuando analizás las estructuras ves que hay muchas mujeres, sobre todo en sectores administrativos, pero a medida que vas a posiciones jerárquicas la torta empieza a cambiar. No hay ninguna norma ni nada escrito que haga que la mujer no llegue, pero así sucede”. Sin embargo, reconoce que el tema está en agenda y que tanto el sector privado como el público quieren tratarlo: “Si comparás con lo que pasaba hace un tiempo, estamos a años luz, aunque falte mucho por evolucionar”.
De fondo, lo cultural
Aun así, es imposible aislar cualquiera de estos síntomas de una realidad más profunda. Las barreras autoimpuestas que puedan llegar a existir o las propias de las organizaciones tienen un arraigo en lo que pasa a nivel cultural. Según Grobocopatel, la cultura y la educación son el primer gran problema, ya que son “bastante discriminatorias en los roles del hombre y la mujer”. Según la empresaria, muchas mujeres que hicieron carrera eligen en algún momento dejarla, ya que pensaban que no se podía articular con su vida familiar: “Esa es una gran barrera. Y puede ser resuelta rápido si hubiera más guarderías o espacios de cuidado para gente grande o con discapacidad”.
Debeljuh sostiene que hay frenos y mandatos propios de la educación recibida: “Las mujeres estaban muy ceñidas al ámbito hogareño. Pero entre los más jóvenes se está licuando ese freno. Igualmente, muchas mujeres están casadas con un varón que las eligió así, pero el freno puede ser su suegra, que es de otra generación y no lo entiende de esa forma. Son cambios que no se dan de un día para el otro”.
Para bajarlo a tierra, la directora del IAE usa un ejemplo concreto: el chat de madres de WhatsApp: “Las que trabajan se sienten penalizadas culturalmente por las que están todo el día pendientes de sus hijos. Estamos conviviendo con estos cambios, pero seguramente en cinco años esto ya no pase”.
Manera, de Adecco, también utiliza un ejemplo para graficar la situación: “Desde Recursos Humanos, cuando nos sentamos a escribir un aviso, ponemos cajera de supermercado, no cajero. No hablás de la gerente. Tenemos preconceptos, encasillamos según género cuando no tiene por qué ser así”.
 Espejos y modelos
A la hora de pensar en las condiciones que pueden favorecer –o no– al surgimiento de liderazgos femeninos surge la importancia de los espejos o las fuentes de inspiración. La gran proporción de hombres en los espacios de toma de decisión puede conspirar contra aquellas que quieran desarrollarse.
Debeljuh, del IAE, afirma que “los role models siempre son importantes”, pero a la vez advierte que cada uno tiene su propio camino: “Una mujer en alta dirección te inspira, pero no te libera de tus desafíos. Por eso me gusta poner de role model a personas que saben conciliar, no que sean perfectas”.
En la misma línea, Terminielli reconoce la importancia de los espejos, pero a la vez desconfía de los que existen actualmente: “La gente no se identifica y los rechaza”. Hace referencia a otros contextos, en donde para crecer en una corporación había que resignar puertas adentro del hogar: “Hoy es carrera y familia, las dos cosas”. De esta forma, cuenta que en Voces Vitales realizan Caminatas de Mentoreo. Se trata de una experiencia en la que chicas de entre 24 y 34 años salen a caminar con otras ya consolidadas en su carrera: “Este año salieron 13.000 mujeres en todo el mundo, el mismo día. Se comparten experiencias muy valiosas”.
Grobocopatel concuerda con la importancia de estos modelos: “Se necesitan protagonistas de diferentes espacios, distintos modelos de mujeres”. Además, hace referencia a que se trata de una construcción colectiva: “Las que llegaron no tienen que despreocuparse, sino que tienen que ayudar a otras. Se necesita colaboración, compartir y contagiar”.
Si bien reconoce que aún son pocos casos, Manera es optimista y resalta el trayecto que se recorrió: “Hace 10 años no se escuchaba que había una mujer CEO, ahora de a poco aparece. Hay más directoras en áreas duras, antes solo se quedaban en las blandas. Y lo mismo en todos los ámbitos: que haya habido una mandataria mujer es buenísimo, como pasó en varios países de América latina”.
El lugar de los hombres
Otro de los debates que surgió en relación al 8M fue el lugar que debían ocupar los varones en estas discusiones. Para muchas personas, los hombres debían salir del centro de la escena y dejar el protagonismo a las mujeres; para otras, se trata de una construcción que debe ser conjunta. De hecho, en épocas en las que se debate sobre mansplaining –se puede traducir como las explicaciones paternalistas de los hombres a las mujeres–, hasta puede resultar una paradoja que un varón firme esta nota.
Grobocopatel opina que es importante que las organizaciones están trabajando en esto, tanto hombres como mujeres de forma conjunta: “No todos los hombres se dan cuenta de que no son menos masculinos si se hacen cargo de lo que les corresponde en la casa. De la misma forma que las mujeres no somos menos mujeres por querer ascender. Este cambio nos involucra a todos”.
En la misma dirección, Debeljuh apunta a la complementariedad: “Necesitamos construir con los varones, va a ser imposible si no. Algunos lo entienden a los 60 recién, con su hija joven”.
Perspectivas
Más allá de detectar las situaciones que existen actualmente, surge la inquietud acerca de las acciones que se pueden llevar a cabo para reducir las brechas y eliminar las barreras. Según el último reporte del Foro Económico Mundial, se necesitan 217 años para la brecha desaparezca. “Lo malo del dato –analiza Terminielli– es que es peor que el del año pasado, que eran 190 años. Estamos involucionando”. Se puede cruzar además con lo que sucede a nivel nacional. Según el último informe de IDEA, en el que se consultaron a 131 empresas, el 60 por ciento no tiene iniciativas específicas sobre el tema.
La integrante de Voces Vitales detalla algunas cuestiones que se pueden realizar rápidamente, como involucrar más a mujeres en cuestiones que quizás no son tan de negocio, sino de relacionamiento. Además, destaca la importancia de ser equilibrados en las postulaciones de nuevas posiciones.
Para Grobocopatel, una de las primeras medidas que se podrían tomar es que se publiquen los salarios, y destaca que en algunos países ya es obligatorio. A nivel legislativo, considera positivo que se voten leyes con perspectiva de género: “Hay que trabajar para emprendedoras, se necesitan compañías lideradas por mujeres”.
Debeljuh asegura que poner el tema en agenda es un gran paso. Y también se refiere al tema legislativo: “La Ley de Contrato de Trabajo es de 1974. No existía ni el home office. La licencia por paternidad extendida, el trabajo part time hasta los cuatro años o un mes sin goce de sueldo para atender una realidad familiar son temas que pueden mejorar”.
Avanzar en la regulación es también lo que propone Manera, puntualmente, en el tema salarial: “En esta era de big data está todo relacionado. La AFIP cruza datos con los bancos, las estadísticas deberían estar disponibles”.
 Una luz al final del túnel
A la hora de pensar en acciones de visibilización de esta problemática, un buen ejemplo fue la campaña que realizó el Museo Nacional de Bellas Artes. Entre el 2 y el 18 de marzo, entre las 18 y las 18.30, se apagaron las luces y solo quedaron prendidas  las que iluminaban obras hechas por mujeres.
Mariana Marchesi, la directora artística del museo, cuenta su experiencia: “Visualmente fue impactante. Encontrabas salas con una sola obra iluminada. O a lo sumo, las de las épocas más contemporáneas, había tres. Se cumplió el objetivo de hacer visible esta inequidad”. De las más de 200 obras que tiene el museo, solo 20 son de mujeres.
Sobre las barreras en el mundo del arte para las mujeres, Marchesi cuenta que no tuvo ninguna experiencia traumática, pero que es consciente de que está en un sistema “desequilibrado”. Hacia el futuro, propone enfocarse sobre “quiénes están en los lugares de toma de decisión, quiénes eligen”.
En medio de estos debates, sería bueno que entre las 100 Mejores Empresas en Imagen –como en el resto de las compañías– haya más mujeres en puestos de dirección.
Fuente: Revista Apertura