
"Vivía en un mundo de exageraciones. En la hacienda de mi padre tenía un zoológico con jirafas, elefantes y cebras. Era un mundo surrealista que disfruté con mucha inocencia, porque era un niño. Fue la vida en la que nací. No tuve posibilidades de elegir".
" Nunca negué a mi padre. Jamás. Pero alrededor de él se generó un mito. Se dice que fue el mayor narcotraficante de la historia, pero hoy es un niño chiquito al lado de los que hay".
"Nunca tuve ninguna reserva para cuestionarlo y me queda la tranquilidad de habérselo dicho. Creo que finalmente se dio cuenta, y con eso me quedo".
" Que yo no esté muerto es lo más parecido a un milagro. Por eso no quise desperdiciar mi vida, porque tuve la oportunidad y le quiero hacer honor a ella".
Fuente: Perfil.com
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