jueves, 27 de agosto de 2015

Nuevo documental sobre Amy Winehouse explora sus demonios y relaciones más íntimas


A tan sólo un año de la muerte de Amy Winehouse, la estrella del retro soul quien murió en el 2011 después de una batalla larga y pública con sus adicciones, su familia y sello discográfico decidieron crear un documental sobre su legado. Con el lanzamiento este viernes de “Amy”, dirigido por Asif Kapadia, es posible que quienes idearon el proyecto no hayan logrado exactamente lo que esperaban. América Proyecto beta que busca la mejor manera de ofrecer la cobertura global de The New York Times en español. Francisco recalca la responsabilidad de Estados Unidos frente a los problemas del mundo SEP 24 Un Francisco amable, contundente y político deja su marca en Washington SEP 24 Colombia en la recta final hacia un acuerdo de paz con las FARC SEP 24 Una fábrica emplea a jóvenes expandilleros, y así invierte en el futuro de El Salvador SEP 23 Francisco, un papa humilde que quiere cambiar al mundo SEP 22 See More » El documental se fundamenta en más de 100 entrevistas e incontable material de archivo, incluyendo videos caseros y de paparazzi, y logra mostrar un retrato lleno de matices al estilo “Behind the Music”: una niña prodigio con una infancia difícil encuentra la fama, después se autodestruye sin alcanzar su máximo potencial, con un poco de ayuda de algunos personajes de su círculo más cercano. Si bien Kapadia evita hacer acusaciones explícitas, en “Amy” se pueden percibir ciertos reproches (y sentimientos del culpa) hacia el ex-esposo de Winehouse, sus representantes y el insaciable público ávido de escándalos. Sin embargo, es el padre de la cantante, Mitchell Winehouse, que trabajó como taxista antes de construir su propia carrera en la música gracias a su hija, quien cree haber sido retratado “de la peor forma”, como dijo al diario The Guardian antes del estreno de la película. La familia de Winehouse se ha apartado de “Amy” completamente, diciendo en un comunicado que la película “es engañosa y contiene varias calumnias” (el padre de Amy se negó a ser entrevistado para este artículo). Kapadia dijo que el completo control creativo fue su exigencia crucial cuando Universal Music U.K., la disquera de Winehouse, se acercó a él en 2012 con la promesa de darle acceso a su catálogo musical, y con la aprobación de Mitchell Winehouse. “Una película que intentara encubrir la verdad no habría funcionado”, declaró Kapadia recientemente desde Londres. “La primera conversación que tuve con todos fue así: ‘Bueno, todos conocemos el final. No hay sorpresas aquí. No fue agradable, y tenemos que lidiar con eso’” dijo. “Era la única manera de hacerlo”. El documental anterior del director, “Senna” (2011), sobre el piloto brasileño de Fórmula Uno Ayrton Senna, también termina con una muerte prematura y se realizó de manera similar, sin incluir testimonios ante la cámara. Pero hay una diferencia importante: “En Senna, alrededor del piloto sólo había amor y sentimientos positivos”, dijo Kapadia. “Lamentablemente, con Amy sucedió todo lo contrario”. En vez de enfocarse completamente en la muerte de Winehouse, el director, quien declara haber sabido muy poco sobre la vida de la cantante y sólo conocer algunas de sus canciones antes de dirigir el documental, intentó desmontar la narrativa caótica y la caricatura de drogadicta (el peinado voluminoso y desarreglado, los moretones y las cicatrices, el rímel corrido) que dominaron su vida en los últimos años. “Adiós, adiós al peinado”, dijo, “Es una máscara que esconde a la verdadera Amy”. Advertisement Continue reading the main story Advertisement Continue reading the main story Aunque al principio los más allegados a Winehouse en sus años previos a la fama se negaron a hablar, pues sentían que era demasiado pronto, el cineasta encontró a su mejor aliado en Nick Shymansky, quien conoció a la cantante cuando tenía 16 años y trabajó como su primer representante. Cuando finalmente aceptó reunirse con Kapadia, Shymansky visitó la sala de edición del director, donde las paredes estaban cubiertas de material de investigación y una detallada cronología de la vida de Winehouse. “Fue como entrar a la oficina de un detective de homicidios”, dice Shymansky. “Fue impactante, pero también daba una sensación de alivio. Sentí como si tuvieran la misión de hacer una película veraz”, agregó. Él, junto con dos amigos cercanos de la infancia de Winehouse, aceptaron participar. Shymansky resultó tener una obsesión con las cámaras y entregó al cineasta alrededor de 12 horas de grabaciones de los primeros años de la carrera de Winehouse. La esencia emocional de “Amy” se encuentra en ciertos momentos llenos de honestidad en los que se observa a Winehouse cantando jazz a todo pulmón en un club, o alternando entre su personalidad temperamental y coqueta en un taxi. “La mayoría de la gente no sabía lo divertido que era estar con ella”, dijo Kapadia. También hubo revelaciones inquietantes. James Gay-Rees, productor de “Amy,” confiesa: “Fue más oscuro de lo que habíamos anticipado.” Chris King, editor de la película, revela que el equipo de “Amy” descubrió que la cantante gastaba cerca de $16.000 dólares a la semana en drogas en el momento más álgido de su adicción, incluyendo cocaína, heroína y crack. “Amy” también retrata su adicción al alcohol (murió de intoxicación por alcohol a la edad de 27 años), así como su silenciosa lucha contra la bulimia. Y además recorre las relaciones tormentosas de Winehouse, como su matrimonio con Blake Fielder-Civil, un adicto quien afirma haberla introducido a las drogas duras, y el divorcio de sus padres cuando tenía 9 años. En un episodio importante, que Winehouse relata en su canción más famosa, “Rehab”, Shymansky describe como intentó llevarla a un centro de rehabilitación después de un incidente en 2005. En ese entonces, ella le hizo caso a su padre, quien pensó que era innecesario. La familia de Winehouse expresó en una declaración que “la adicción no puede comenzar a tratarse sino hasta que la persona se ayude a sí misma” y que, “Amy era una adulta a quien no se le podía decir qué hacer y qué no hacer”. En la película se puede ver a la intérprete durante un periodo de sobriedad, celebrando su gran noche de éxito en los Grammys en 2008, con sus amigos y familia. “Esto es muy aburrido sin drogas”, opina la misma Winehouse. “Amy” muestra que su lucha por dejar las drogas se complicó por intereses y fuerzas externas, como un equipo de representantes ansioso por llevarla de gira y un padre distraído por la fama. Aunque el documental podría llevar a un nuevo interés en su música, Kapadia espera que presente una imagen más completa y abra debates sobre adicciones y enfermedades mentales. Para Shymansky, “Amy” representa una oportunidad para corregir el curso de la historia de Winehouse, siendo lo bastante contundente como para “permitir que su legado descanse”, dice. “Espero que después de esto todo el mundo la deje en paz por un rato”. Sigue a NYT América en Facebook y Twitter para leer más noticias de The New York Times en español.

Fuente: The New York Times