lunes, 22 de junio de 2015

Bag in box, la nueva forma de tomar vino


Suena como música para los oídos de los consumidores de cualquier país y, por supuesto, para los argentinos. Un envase que permite consumir vino por copa, sin riesgo de que se ponga intomable, liviano, cómodo y, sobre todo, que permite ahorrar un 25% en la compra. Es el conocido popularmente como bag in box ( bib), aunque también se lo nombre como wine in box o wine dispenser , un nuevo formato que pronto se verá en las góndolas de vinotecas, supermercados y autoservicios. Claro que es “nuevo” sólo para los consumidores locales. El sistema se utiliza en el país hace dos décadas, pero se usaba para exportar vino argentino para Europa y Estados Unidos. En Francia, por caso, el 25% del vino se consume en bib, un porcentaje que trepa en los países nórdicos hasta llegar al 60% en Noruega. La aparición en el mercado local de este envase responde, en verdad, a la lógica de mercado y al cambio en los patrones de consumo. Tomar vino “por copa”, tanto en el hogar como en restaurantes, es la norma para muchos consumidores. Abrir una botella implica tomarla en pocos días. Un bib permite mantener el vino en buenas condiciones hasta cuatro meses después de abrirlo. Además, hay cambios culturales y demográficos. Desapareció en buena medida “la mesa familiar”, las jornadas de trabajo son cada vez más extensas y se combina una tendencia a un consumo responsable y más sofisticado, así como un aumento en los hogares unipersonales. Algunos que se animaron Carlos Muñoz, de Bodega Las Perdices, que elabora vinos de gama media y alta, se animó al envase. “Para nosotros, es una manera de ampliar los formatos y diversificar los productos que ofrecemos a nuestros consumidores”, explicó. Agregó que “hay muchos preconceptos con el cartón, la gente lo asocia con el tetrabrick, pero no tiene nada que ver y nosotros estamos envasando cuatro botellas de cien pesos al precio de tres. Las ventajas para el consumidor son innegables y es ideal para uso gastronómico”. Una de las grandes ventajas del envase es que ahora el grueso de las materias primas, excepto la válvula que es italiana, se producen en el país. Lo elabora Smurfit Kappa, una multinacional de origen francés con plantas en todo el país, pero que produce el bag in box en el Parque industrial de Pilar. Qubo es una empresa que agrupa a cuatro familias de viñateros, que, según Franco Giacobone, uno de sus socios, “somos pioneros en el uso del bag in box en la Argentina”. Explica que uno de los socios es un ingeniero con mucha experiencia en el envase para la exportación, así que “empezamos en 2012, hicimos focus group , lanzamientos y presentaciones en ciudades de provincias como Córdoba”, finalmente salieron oficialmente en febrero del año pasado con envases de malbec y cabernet. “Fuimos sumando ciudad tras ciudad, de a poco, y la verdad es que las ventas superaron nuestras expectativas”. Claudio Ricciardi, de Bodegas La Iride, muy fuerte en el envase en damajuanas, dice que “hace tres meses que salimos con nuestro bib de cinco litros. La idea es darle valor agregado al vino: más duración y comodidad para el consumidor”. Aclara que no quiere olvidar a la damajuana, “aunque nosotros envasamos en bib el vino en botella, superior al de la damajuana, poco a poco supongo que el bag la irá reemplazando. Cinco litros equivalen a seis botellas y algo más, así que por 180 pesos se obtiene vino que en botella costaría 300”. El ahorro de materiales y la baja en los costos logísticos se reflejan en beneficios para el consumidor: según el tipo de vino, el ahorro ronda el 15%, para los precios más bajos, y entre el 25% y el 30% para los de gama media y media alta. El 8 de julio debutará en el mercado el wine dispenser de Bodega La Rosa, parte del Grupo Peñaflor. “Salimos con dos marcas: Finca La Escondida y con Hereford, en ambos casos malbec y cabernet y un precio de entre $120 a $200, en ambos casos por envase de tres litros”, explicó Juan Francisco Parajuá, gerente de marketing de la bodega. Para él, “se trata de adecuarse a los cambios en el consumo de vino. Cayó la frecuencia, pero no la penetración, así que proponemos un envase que brinda unas 20 copas para beber en un mes y medio o más” y agrega, “por otra parte, desde 2003 La Rosa exporta en este envase, así que ¿por qué no hacer aquí lo que es un éxito en otros países?”. “Viajo unas 20 semanas al año fuera del país. Vi el bag in box en una exposición y me puse a investigarlo. Dos años después, luego de buscar y encontrar proveedores –lo que no fue sencillo–, ya estamos en el mercado con nuestro Casarena 505 a un precio de $222, equivalente al precio de tres botellas”, explicó Martín Pérez Cambert, gerente comercial de Bodega Casarena. Y confiesa que “en octubre del año pasado sacamos 2.000 cajas y se vendieron muy bien. Ahora cambiamos la caja y esperamos vender unas 4.000 bags hasta fin de año”. Rubén Patritti, con bodega en el Sur, fue un poquito más allá de sus competidores. Su bag in box, en realidad es un bag in barrel, ya que la bolsa al vacío, de cinco litros en este caso, está dentro de una barrica y la válvula hermética simula una espita. “La barrica es de roble verdadero, de toneles ya usados. Pensaba en un envase especial, que fuera llamativo. Y la gran ventaja es que la bolsas se podrán comprar por separado en vinotecas”. Asegura que son especiales para el “vino por copa” de restaurantes o para quinchos con amigos. Según sus propios números, comprar el vino por botella costaría $587,4; en cambio, “una bolsa de cinco litros equivale a 6,6 botellas y cuesta $405, un ahorro del 31%”. “Toro es la marca más vendida del país en todas sus variantes y no podíamos estar ausentes de este productos”, comentó Daniel Tobares, gerente comercial de la Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Fecovita). Envasarán los bivarietales certificados en bib de 3 litros. Y no descartan sumar a su otra marca, Cruz del Sur. “Llegamos a un acuerdo con Smurfit Kappa y tenemos una máquina envasadora semiautomática. El gran desafío ahora es hacer conocer el envase y sus ventajas”. Y reconoció que hicieron una “prueba de mercado en Río Cuarto y nos fue muy bien”.

 Fuente: iECO