viernes, 19 de junio de 2015

La memoria de la música argentina


Visto desde afuera es un edificio más del barrio de Balvanera. Pero tras cruzar el escalón de mármol y recorrer el pasillo, con las baldosas en damero blanco y negro, todo cambia. Y uno descubre que detrás de ese inexpresivo frente hay un museo de la música, un templo sagrado del sonido, un referente de la cultura argentina. Está en Hipólito Yrigoyen 2519 y se lo conoce como Estudios ION, el lugar en el que, desde hace más de medio siglo, se grabaron miles de los mejores discos. Instalado en ese edificio desde mayo de 1960, el Estudio ION fue fundado en 1956 por el músico húngaro Tiberio Kertész y su esposa Inés. Estaba en Medrano y Díaz Vélez y fue uno de las primeras salas particulares porque, en aquellos tiempos, sólo existían los estudios de las discográficas extranjeras. Años después, la empresa quedó a cargo de Fernando Gelbard (hijo de José Ber Gelbard, un empresario que fue ministro de Economía en 1973), hasta que llegaron los hermanos Mario y Norberto Kaminsky (dueños del sello Microfón) quienes, en 1978, hicieron importantes inversiones comprando los equipos más modernos de entonces. A partir de allí, la magia de ION empieza a hacerse mito. Por entonces Osvaldo Acedo (director y dueño del estudio desde hace años) ya era un histórico del lugar y había grabado a muchos de los artistas famosos que pasaron frente a esos micrófonos. Si se trata de tango, figuran Aníbal Troilo, Osvaldo Pugliese, Leopoldo Federico, Osvaldo Fresedo, Alberto Castillo, Susana Rinaldi, Tita Merello, Roberto Goyeneche, Horacio Ferrer, Rubén Juárez, Astor Piazzolla, Nelly Omar. Si es folklore, alcanza con nombrar algunos: Los Chalchaleros, Los Quilla Huasi, Los Fronterizos, Mercedes Sosa, Los Hermanos Avalos, Los Olimareños, Alfredo Zitarrosa o Atahualpa Yupanqui. Pero entre los músicos, Acedo iba a encontrar no sólo a un futuro colega sino a un amigo: Jorge “El Portugués” Da Silva. “Tocaba el saxo en The Tropical Combo, con un estilo similar a Los Wawancó, pero también preguntaba ‘¿vos cómo grabás’?”, recuerda Acedo. Después de haber pasado por otras grabadoras importantes, desde 1980 El Portugués también es parte de la mitología de ION. Su fino oído lo convirtieron en el ingeniero de sonido más requerido por muchos artistas. Además de los nombrados en el rubro tango y folklore, con Da Silva ubicado frente a la consola estuvieron monstruos del rock como Luis Alberto Spinetta, Charly García, León Gieco, Vox Dei, Tanguito, Pappo con Riff, Serú Girán, Arco Iris con Gustavo Santaolalla, Litto Nebbia, Juan Carlos Baglietto y muchos más. En 2005 el Estudio ION (en ese edificio también estuvo alguna vez Radio Colonia) fue declarado por la Legislatura porteña como “sitio de interés cultural por ser parte de la memoria musical de nuestro país”. Y no es para menos: allí están los ecos de Ariel Ramírez, Lolita Torres, Sandro, Joan Manuel Serrat, Alberto Cortés, el Gato Barbieri, María Graña, Roberto Yanés, Blackie, Lalo Schiffrin, Olga Guillot y María Marta Serra Lima. También está el recuerdo de las lágrimas del Polaco cuando grabó Ese muchacho Troilo, un tango de Homero Expósito, o la emoción del Negro Juárez cantando Desencuentro y el momento en que Mercedes y Graña grabaron Nada, instantáneas que Acedo y Da Silva también evocan emocionados. Con millones de horas de grabación en su haber, ION sobrevivió sin ningún apoyo. De todas maneras, cuando el lugar va a cumplir 60 años (será en 2016) todavía allí esperan una decisión que lo preserve para siempre. Sus máximas figuras (El Portugués y Osvaldo Acedo) ya tienen su reconocimiento por el trabajo que hicieron y siguen haciendo: hoy a las 19,30 en la Academia Nacional del Tango (Avenida de Mayo 833), ambos recibirán el premio Gobbi de Oro. Creado por Horacio Ferrer, el premio es sinónimo de calidad, algo que representó el gran violinista, director y compositor Alfredo Gobbi. Pero esa es otra historia.

Fuente: Clarín