sábado, 14 de noviembre de 2015

El pibe que toca con tachos en la calle y deslumbró a Roger Waters


En Olivos, su barrio, es conocido como "El loquito de la batería". Ya desde chico, cuando iba a jugar a los juegos de computadora en el cíber, todo aquel que escuchaba un tamborileo en la mesa sabía que él estaba cerca: "Mis amigos me querían agarrar a piñas porque no paraba de molestar con la batería", confiesa Sebastián Zoppi. Otros que sufrían los "golpes" eran sus vecinos, a quienes no les gustaba ese "barullo constante" y menos durante la siesta. "La verdad, me querían matar, hasta que llegamos a un acuerdo porque yo necesitaba tocar aunque sea una hora por día. Si no toco me vuelvo loco, la batería es como un cable a tierra enorme. Entonces, el horario acordado era de 17 a 18", recuerda entre risas. Se lo puede describir como un fanático de la música que se empeñaba por vivir de eso a toda costa. Siempre se rehusó a hacer otra cosa. Y por este motivo, y para tener un poco de independencia económica, un día decidió empezar a tocar con tachos de pintura en la calle: "La primera vez que lo hice, mi mamá trabajaba en una fábrica y le pagaban $ 7 la hora. Yo, en 15 minutos, reuní $15. E incluso se acercó un cubano a felicitarme por lo que hacía y a darme ánimos para que siguiera", comenta. Una tarde de marzo de 2012, mientras se lucía al ritmo del heavy metal, se enteró que unas personas habían preguntado por él y un músico amigo suyo les mostró varios videos de sus "trabajos". Al otro día lo llamaron e invitaron a un casting en la Villa 31, en Retiro. Lo que menos se imaginó es que se encontraría con un ídolo de su infancia, Roger Waters, uno de los fundadores de Pink Floyd: el británico se acercó al asentamiento para filmar algunas secuencias del videoclip "The child will fly", iniciativa organizada por la ONG América Latina en Acción Solidaria (ALAS), y en la cual participaron otros artistas como Shakira, Eric Clapton, Pedro Aznar y Gustavo Cerati. "Apareció de la nada, comimos pizza y al no saber mucho inglés no le pude preguntar casi nada", lamenta. Y agrega sin todavía caer de la sorpresa: "De golpe me encontraba haciendo una prueba de sonido en la cancha de River, donde me invitó a compartir varios temas con él. Pero lo más importante fueron sus palabras: me dijo que iba a llegar lejos y que no bajara los brazos. Además, que invirtiera mi plata sólo en lo que me apasiona". El histórico bajista de Pink Floyd interpretó temas como "Waiting for the Worms", "Young Lust", "Another Brick in the Wall" y "Comfortably Numb", del famoso álbum "The Wall". Por si fuera poco, Waters le dejó un regalo. Una semana después de vivir el impensado sueño en el Monumental, lo llamó la misma persona que se había encargado de contactarlos antes del show y lo citó en la calle Talcahuano de Capital, donde hay gran cantidad de locales que venden instrumentos. "Tomá, ésa es tu batería", fueron las palabras que emocionaron al joven. "No podía creerlo. Luego del recital yo seguía tocando en la calle con mis tachos de pintura y me encontré con esto. Ya Roger no estaba en el país, pero filmamos un video para mandarle y que viera que el regalo llegó a su destino", remarca. Hace tres años que tiene la batería en su habitación y la cuida como oro. Recientemente le cambió unos parches que se habían gastado y comenta que la guarda para una ocasión especial: "Está ahí, obvio que la uso casi todos los días, pero para sacarla de su lugar va a hacer falta un acontecimiento muy importante". Sebastián, de 24 años, es el menor de cuatro hermanos. Su primera batería la había recibido su hermano mayor. Pero al poco tiempo, él tocaba todo el día con ella: "Recuerdo que tenía cuatro años y me sentaba a practicar en forma autodidacta". Los años pasaron y, ya de adolescente, sus amigos le insistieron para que dé una vuelta de tuerca con la música: querían que dejara de ser un hobby y que pudiera ganar plata. "Todos decían que de esto no se puede vivir. Pensaba que estaban equivocados y lo sigo sosteniendo", afirma. El año pasado vivió otra sorpresa increíble. Un alemán que pasaba mientras él tocaba sobre la Peatonal Florida, en el centro porteño, lo invitó a hacer una gira por Europa durante seis meses. Admite que al principio no le creyó, pero después terminó convenciéndose de que la propuesta era real. "El alemán me dijo que me pagaban todo. Al final, terminé tocando en teatros de Berlín, Viena, Roma, Hamburgo, Frankfurt, Amsterdam, Stuttgart y Madrid", enumera. Su filosofía de vida se basa en un viejo consejo de su mamá: "Pase lo que pase vos tenés que ser feliz y seguir tus sueños". Algunos ya se cumplieron. (Ver nota con vídeos en este link)

Fuente: Clarín Zonales